martes, 9 de mayo de 2023

 No me arrepiento...

De creer que un mundo mejor es posible.

De confiar en las personas.

De creer en el AMOR.

De dejar que el asombro se apodere de mí, cuando pasa un Ángel y me muestra algún milagro cotidiano.

De dejar libre a la emoción, cuando dos miradas se encuentran en sublime comunión.

De dejar el tiempo de lado cuando de apapachar se trate.

De seguir mis corazonadas aunque me equivoque.

De dejarme atravesar por la vida por más que el precio sean lágrimas.

De no transar con aquello que no hace eco en mi corazón.

De haber adoptado a regañadientes a todos los peludos y emplumados que eligieron mi

compañía y me llenaron de infinito amor.

De abrazar árboles y de escuchar cantar al viento.

De haberme equivocado una y mil veces.

De haber sido terca como una mula para poder luego, notar la diferencia.

De haber amanecido con el amanecer y atardecido con el atardecer.

De las noches en vela con cálida compañía y de aquellas en que me abracé en soledad y

aprendí a amarme compasivamente.

De todas las posibilidades que pude ver y aprovechar y de las que pasaron sin siquiera ser

notadas.

De haberme dejado acariciar el alma.

No me arrepiento de haber vivido así y de los pasos que me tejieron hasta aquí, los volvería 

dar una y mil veces.


                                                        Stella Maris - 2023



sábado, 6 de mayo de 2023

 

Prosa poética

                              

                                                                               ¿Quién?

¿Quién llora por las víctimas abatidas por descargas de metralla?

Todos…

¿Y quién reza por los victimarios?

Quizás sólo yo, de distraída…

A veces pienso en su mundo de dolor, dolor maldito, dolor ciego en la oscuridad de su alma.

Tal vez la única bendición que recibió en su vida fue en la pila bautismal, si es que alguien lo llevó hasta allí.

Y ahora siembra ruegos para sus víctimas mientras solo cosecha maldiciones para sí.

¿Cuántas reencarnaciones vivió arrastrando sus envidias sin fin?

¿Qué rencores lo alimentan? ¿Qué dolores lo alientan?

¿Qué caricias le faltaron? ¿Qué abrazos no tuvo? ¿Y los besos no alcanzaron para él? O quizás los tuvo y deseaba más.

Ahora ya no tiene otra cosa que el miedo a su propia muerte alimentado por su desprecio por la vida ajena. Su única seguridad son sus armas y sus odios.

Por eso, cuando el noticiero muestra una víctima rezo por ella, pero también rezo por el victimario, así, de distraída que soy…

Y no me arrepiento.

                                                                                              Marta - 2023

 

 

viernes, 5 de mayo de 2023

 

Soneto

                                                                             

Espejo en el bosque

 

El marco viejo que quedó allá en el bosque

refleja sin pudor una luz que brilla

como un sol pequeño de la sierra,

como un sol libre y viajero, como espejos…

 

¿Qué misteriosa imagen sin sonido descansaba

entre los torneados brazos de aquel viejo?

¿Sostendría recuerdos de otros tiempos?

¿O habrá sido alguien que fue querida y olvidada?

 

Ahora sólo queda luz en aquel marco

que nos habla de gente que vivió

y ya no habla, llegó quizás a su descanso.

 

Porque en el bosque la tierra cubre con porfía

todo lo que fue y ya termina:

amores, versos, suspiros, sonrisas, armonías.

 

Clara Molina - 2021

jueves, 4 de mayo de 2023

 

 

SOLEDAD

Esperando en soledad

la llegada de un abrazo,

la mujer entristecida mira

y busca algo allá abajo,

nubes de tempestad que rompe un rayo

manifiestan su rechazo.

Ella quiere intervenir y correr

hacia una sombra, la sombra de una visión,

la sombra que cruza hacia las chispas

que brillan entre las espesas ramas…

¡Qué confusión más amarga

la que vive aquella niña

imaginando ese mundo

que brilla, que tiene alma!

Pero a ella no le llega ni la rosa,

ni el perfume, ni la sombra, ni las llamas,

ni la calma.

La joven mira asombrada

la luz que brilla allá abajo,

es un cuadro retorcido

de rincones y de atajos.

Nunca sabrá si escondido,

se quedó algún recuerdo

de besos y de sonidos.


               Clara Molina - 2022




miércoles, 3 de mayo de 2023



 Anécdota 



                                                MI PRIMER CONCIERTO POP.

Mi nieta Noelia ir al concierto pop que se anunciaba por televisión, pero sus padres no la dejaban ir con sus amigos por temor a que fuesen irresponsables. No se me ocurrió mejor idea que ofrecerme a llevarla, pero después de recibir la aprobación de todos comencé a dudar: ¿Aguantaría tantas horas de pie? ¿Soportaría el griterío de mi entorno? ¿Y el nivel de la música? Bueno, no sería para tanto, si en mi juventud lo hice tantas veces, por qué no lo iba a poder hacer ahora, a lo sumo me sacaría los audífonos.

Bueno, lo mejor sería no pensar tanto y “a lo hecho (o dicho), pecho” como dice la sabiduría popular. Así que fuimos las dos en mi autito un tanto pasado de moda.

Una vez que llegamos al estadio tuvimos que dejarlo a unas diez cuadras de distancia de la entrada porque no había otro lugar más cercano.

Una vez adentro vi que aquello era un loquero mayor de lo que había imaginado, todos los presentes eran adolescentes y algunos algo mayores, que saltaban, gritaban, reía y chillaban alegremente, pero el público explotó en un inmenso ¡Ohhh! Cuando apareció la artista en el escenario, vestida atractivamente, destacándose de sus coristas, también muy bellas y todas muy ágiles y armoniosas en sus movimientos. Me sentí joven y dispuesta a disfrutar.

Todos los jóvenes bailaban incansablemente, incluida mi nieta, pero yo no. No daba más, me hubiera sentado en el suelo si no hubiera temido que me pisaran. Tenía hambre y sed, sobre todo sed, porque la gaseosa que habíamos llevado estaba caliente y me producía más necesidad de beber agua fresca.

Así pasaron dos horas que me parecieron muchísimas más. Volvíamos tardísimo. Tuve que pedirle a un amiguito de Noelia que volviera con nosotras y condujera pues yo me sentía mareada del cansancio que me produjeron la sed, el hambre, el ruido y el sueño, pues siempre me acuesto temprano.

El chico condujo muy bien. Descubrí que los jóvenes son tan responsables como los adultos. Que se puede confiar en ellos y que yo no me ofrecería nunca más de chaperona.

Y sobre todo descubrí que ya no estoy para esos conciertos, sólo para aquellos de música clásica en una cómoda butaca de algún teatro. Que ese había sido mi primer concierto pop al que había asistido, y que también sería el último.

 

Asumi - 2019




martes, 2 de mayo de 2023

 

Fábula

 

 El nogal, la ardilla y los pichoncitos

En medio de un prado estaba un solitario nogal que había recibido en sus rugosos brazos de anciano a unos tiernos pichoncitos.

El pequeño y acogedor nido que los abrigaba había sido cuidadosamente construido por una pareja de golondrinas que sí hacían un verano.

A cada rato eran alimentados, con gran dedicación, por su mamá que les conseguía insectos, larvas y otras exquisiteces que encontraba en las grietas de la corteza del huésped.

Una ardilla curiosa, que lo visitaba frecuentemente se había trepado sigilosamente en busca de alguna nuez, que hubiese quedado olvidada después de la recolección.

Como no encontró nada, intrigada por la presencia del nido, escondida detrás de unas hojas se dedicó a espiar.

Estaba asombrada al ver las plumitas, trocitos aterciopelados, que tapizaban el nido. Se lo imaginaba como una suave y cálida caricia. Moría de ganas de acurrucarse en él, para escapar del gélido rocío de la madrugada.

El nogal, que era muy generoso, se apiadó. Le ofreció un aceptable hueco que tenía en su tronco.

-Ven amiga. No pases frío- le dijo con su gruesa y leñosa voz.

La ardilla entró, dio una vueltita de reconocimiento y se acomodó, tratando de dormirse. Pero no podía sacarse de la cabeza ese nido. –Que placentero debe ser dormir allí, calentita- suspiró sin resignarse.

Salió de su refugio, sigilosamente se acercó a los pichones, que en ese momento estaban solitos y les preguntó- ¿No me harían un lugarcito?- Sin esperar la respuesta pegó un salto, entró al nido y casi lo hace caer de la rama, prácticamente aplastando a las avecillas al ubicarse.

El nogal, al ver esto, enfureció– ¡Eres una desagradecida!¡Tu comportamiento es desleal! A continuación sacudió la rama con fuerza para hacer caer al roedor pero sosteniendo fuertemente a sus tiernos huéspedes.

Ellos le expresaron con sus acordes de violín lo agradecidos que estaban por la protección que les había brindado. Ahora se sentían a salvo.

Mientras tanto la ardilla se alejaba cojeando por la caída. Y se iba diciendo a sí misma, muy compungida-¡Eso me pasa por envidiosa e ingrata!-

 

                                                                     Nela - 2023




lunes, 1 de mayo de 2023

 



                Al águila no le interesa el vuelo del gorrión

                ¡Pero al gorrión sí le interesa el vuelo del águila!

                En eso le va la vida.




  Cuento fantástico     El monstruo del cerro Atraídos por su fama de ser un lugar con extrañas experiencias, un grupo de amigos dec...