miércoles, 12 de noviembre de 2025

 

             


                           No quiero ni debe ser

                        Que comience la semana

                        Sin siquiera una palabra

            Pueda  el otro recibir

            Y aquí comienzo a blandir

            La daga para la lucha

            Siempre habrá quien escucha

            Una palabra, un sentir.

            No hay mucho para decir,

            Corren tiempos acotados,

            Pero ninguno alumbrado,

            Corto el camino a seguir,

            Y aquí estoy con mi gemir,

            Pero gimo despacito

            No va a ser que mi grito

            Quiera al otro confundir

            Y le aplaste las ganas

            Y no escuche su latir.

            Amigo, que Dios te alumbre,

            Y también me guíe a mí,

            Voy con rumbo a proseguir

            Lo que hay para la faena,

            No te quedes con las penas,

            Decile al tiempo nublado,

            Que el sol lo ha traspasado

            Cual si fuera una ventana,

            Y paso a paso ¡carajo!

            No somos gente haragana.

                       Alberto Coronel - 2025



 

martes, 11 de noviembre de 2025

 

 Dialogo interno

                                               EL TECHO DEL MUNDO

 

            ¡Es tan maravilloso estar en este lugar! ¡El techo del mundo! Eso dicen del Everest, pero esa debe ser la parte más alta del techo, y esta la más baja, pero ambas son parte del techo. ¡Já, qué buen chiste! ¡Lástima que no tengo con quien compartirlo!.

            Uno podría pensar que aquí todo es silencio, pero en realidad no es así, sólo que no es el ruido al que se está acostumbrado, pues  oigo el viento, que la verdad, ya me está cansando, y también oigo crujir la nieve acumulada, como si me quisiera hacer entender que ella decide en cualquier momento deslizarse y mandarme directamente hacia la base sin escalas, salvo que algún afilado peñasco sirva como estación intermedia donde hacer una dolorosa parada ¡Otro buen chiste, se ve que la escasez de oxígeno me agudiza el ingenio. También oigo crujir la profundidad del hielo, debe ser su movimiento interno, pues según he leído los glaciares siempre están cambiando internamente, parece ser que él también quiere hacerme sentir su poderío, a mí, insignificante hombrecillo que ha osado hollar con su insignificante pie su lomo colosal, acechándome  como cuando uno duerme en verano y espera a que el mosquito se asiente e intenta matarlo de un manotazo.

            ¡Si pudieran verme ahora los de la oficina! ¡Se morirían de envidia! Ellos estarán todos hartos de calor. Imagino al Gordo Álvarez, siempre resoplando, hecho un elefante marino tirado en la arena de Mar del Plata, con su infaltable radio y su refresco de cola, haciéndose el gracioso con las chicas bonitas de los alrededores cuando la mujer no lo vigila.  Y el Petiso Pérez, estará haciendo horas extras para congraciarse con el jefe, él siempre se toma las vacaciones en marzo, el muy chupamedias, cuando todo el mundo esté de cabeza trabajando él se tomará sólo unos días, si  es que no lo necesitan, y los demás días los seguirá acumulando, nadie sabe para qué. Y la “señora” de López, ¿adónde estará ahora pintándose las uñas?, porque en la oficina es su trabajo más eficiente, pobre López, si en su casa es tan eficiente como en la oficina. Y la Barragán, que debieran haberle apellidado “Barrigán”, (otro muy buen chiste, espero acordarme para contárselos a los demás en la ofi), que se pasa la vida de embarazo en embarazo, ya debe tener como seis niños la pobre, aunque el tema debe gustarle, si no ya habría largado al zángano ese que tiene por marido, claro, que con todos los tiempos de licencia que va a tener al final de su carrera. Y el Puchero Fernández, que ya ni me acuerdo de su nombre, con el apodo que le puse de puchero, porque siempre anda barriendo puchos, un lindo sobrenombre, aunque algunos no lo crean. Claro, es difícil para ellos entender el humor sutil.

            Hermoso todo desde aquí, la verdad. Y cumplido el sueño de toda mi vida. Me acuerdo cuando era chico y veía la montaña desde la azotea de nuestro edificio, y que cuando íbamos al Cerro de La Gloria y miraba hacia el Oeste me imaginaba que algún día estaría aquí. ¡Y estoy aquí!

            Ha valido la pena tanto esfuerzo  y tanto entrenamiento, he podido hacer ésta hazaña con total seguridad. Recuerdo cuando era niño y era el hazmerreír de mis primos porque ellos eran más grandes, y más brutos, reconozcámoslo, que siempre se burlaban de mí. Y lo mismo en la escuela y en el club. Pero yo me juré que algún día haría algo que ninguno de aquellos boconazos podría hacer, y lo he hecho, creo que con esto les demuestro a todos mi superioridad sobre ellos.

¡Oh! ¡Por Dios! ¡Estoy en un momento muy especial, que se le da a muy pocas personas y lo único que se me ocurre es criticar! ¡Debe ser la falta de oxígeno! 

Gracias Dios mío, por éste momento de Comunión contigo, por asistirme hasta aquí y te pido lo hagas hasta que esté a buen resguardo del Campamento Base. Y sobre todo, te agradezco que no prestes oídos a todas mis estupideces, pues soy tan sólo un pequeño hombrecillo con una bolsa de resentimientos. Gracias a Ti, Padre mío. Amén.

 

                                                                       Iris Nely - 2006

 

lunes, 10 de noviembre de 2025

 

                                  

                                                  El lado oscuro

 

 En un taller de psicología se hizo el siguiente ejercicio: cada participante debía llevar una máscara de su elección.

 El encuentro siguiente fue de lo más interesante puesto que cada uno descubrió un aspecto ignorado de sí mismo; había elegido su máscara con una idea diferente a la que descubrió al final del taller.

 Alguien llevó una máscara plateada con el rostro de la luna, brillante y luminosa, y junto al resto del grupo descubre que, como el satélite de la Tierra, no tiene luz propia sino que la refleja, que periódicamente pasa del brillo más intenso a desaparecer totalmente para recomenzar.

 Otra máscara tenía fotos adheridas de familias y  mostró que quien la había elegido sentía que “cargaba” con la suya.

 Una participante la había confeccionado ella misma, mitad sonriente y alegre y mitad triste y lacrimosa, sobre goma beige y sólo delineada en negro sin otros colores, pero curiosamente dotada de orejas, necesitada imperiosamente de oír una palabra de confianza.

 

                                               Iris Neli - 2007



 

viernes, 7 de noviembre de 2025

 


TE CUENTO UNA PELÍCULA

Resumen de:

¿CUANDO LLEGA EL PRIMER NIETO?

En la primera escena aparece un matrimonio adulto con varios hijos e hijas ya casados.

Ellos viven solos en su inmensa casona que quedó vacía cuando sus chicos formaron sus propias familias. Patricia con sus sesenta y tantos años soñaba a diario ver niños jugando en la galería y corriendo por toda la casa, José, su marido, ha puesto juegos infantiles en el jardín para cuando sus hijos les trajeran los niños; pero pasan los años y no hay bebés en la familia y esto les causa mucha tristeza.

En época Navideña llegaban los hijos con sus parejas y todo se llenaba de luz y color; en la cocina se preparaban toda clase de manjares, salados y dulces que eran las delicias de todos, los aromas eran la envidia del vecindario, ya que se sentían hasta en la vereda.

La sala lucía hermosa con el árbol de pino recién traído de un bosque cercano y adornado con guirnaldas y luces multicolores, en la alfombra se veían muchos regalos aguardando ser abiertos en nochebuena.

La larga mesa del comedor decorada minuciosamente y en cada lugar el nombre de quien se sentaría allí. Todo estaba perfecto.

Éste año, Patricia tuvo una gran idea, en la cabecera de la mesa puso una sillita de bebé y un rótulo que decía: “mi primer nieto”

Cuando llegaron los hijos y vieron esto, soltaron tremendas carcajadas “Que graciosa estás mami” dijo una de las hijas. “Que ocurrencia la tuya, Patry” dijo una nuera y así cada uno comentó algo; pero ella estaba seria y antes de comenzar a comer les dijo con voz suave y emocionada: “Eso es lo que pido a Dios en ésta Navidad”

Hubo un momento de silencio. Nadie respondió y solo empezaron a servirse las exquisitas comidas que su madre había preparado con tanto amor.

Rieron, brindaron y luego de la cena cada uno abrió su regalo, el festejo estuvo hermoso, todos agradecieron antes de despedirse y marcharse cada uno a su casa.

Al salir, comentaban la idea de Patricia, algunos un poco molestos, otros preocupados.

Pasó el tiempo y unos meses después llegó la gran noticia: “Un bebé venía en camino” Y llegaría para fin de año. Patricia y José se abrazaron riendo y llorando de felicidad y todos felicitaron a la futura mamá entre risas y alborotos.

Tal fue así que la siguiente Navidad familiar se celebró no con un nieto, si no con tres. La hija menor regaló la dicha a sus padres con unos hermosos trillizos, Luisina, Martina y Matías, que fueron creciendo sanos y robustos.

Así fue creciendo la familia y a los pocos años Patricia corría detrás de los niños que se peleaban por abrir los regalos navideños antes de cenar.

Los juegos y travesuras de los pequeños cumplieron el sueño de los abuelos corriendo por toda la vieja casona.

                                                                              Ana María Muñoz – 2025

 

Consigna. Hacer nuestra propia versión del argumento creado y trabajado anteriormente por otra compañera.

 

 

 

 

miércoles, 5 de noviembre de 2025

 

De la imaginación

 

                                               Don Marcelo.

Se jubiló, siempre había trabajado en la cervecería, desde que era soltero. Se casó con una buena mujer y formaron una familia, que con el tiempo creció en tres miembros más.

Adquirieron una casa cómoda en un barrio que construyó el gremio, lindo barrio, todos se conocían en algún modo, y poco a poco se convirtió en una comunidad sencilla y alegre.

Ahora jubilarse no era fácil, todo su mundo conocido se reducía a la mitad ¿Qué haría con el tiempo libre? Le aconsejaron muchas cosas, pero él no tomó ninguna porque las consideraba no un entretenimiento sino una obligación, y eso quedaba en el pasado, así que cada día salía a la puerta de calle, en una posición de brazos cruzados sobre el pecho, a ver quién pasaba, y como todo el mundo lo conocía, encontraba algún interlocutor de vez en cuando o alguien que solamente lo saludaba amablemente.

Cinco años repitió su rutina, pero un día la muerte lo sorprendió mientras dormía, sí, de golpe, solo desapareció del paisaje.

Algunos se enteraron... pocos.

Y pasaron los años, y en un pequeño negocio que estaba en su misma vereda, en el que yo me encontraba, entró una señora y comentó: “Pobre don Marcelo, me da tanta lástima verlo siempre en la puerta, y ya ni siquiera contesta el saludo”

A lo que el comerciante contestó sorprendido: “¡Pero don Marcelo murió hace cinco años!”

La mujer creyó que era una broma, aseguró: “No me asuste, acabo de verlo, como todas la veces que paso por ahí”

                                                                              Asumi- 2023

 

 

 

 

martes, 4 de noviembre de 2025

 

Haikus

 

El viento Zonda

La primavera

 

                    Loco intruso

                    Que te robas el aire

                    Solo polvo traes

 

                    Tu paso deja

                    Arena y aridez

                    Devastadora

 

                    Zumbidos vienen

                   Anunciando que aquí

                    Hay primavera

 

                    Embriagándonos

                    Con perfumes de jazmín

                    Brota la vida

 

                                                                                        Nela Bodoc – 2024



lunes, 3 de noviembre de 2025

 

Dialogo

 

                                               Cambio de abanderados.

Se acerca el día del cambio de abanderados. Este año le corresponde al 4º B, que está a mi cargo.

La elección del abanderado o abanderada, por pura casualidad este año es difícil, no porque las normas de la DGE no estén claras, sino porque dos alumnos, un chico y una chica tienen el mismo promedio, 9,89 y una gran rivalidad entre ellos, ambos líderes de grupos antagónicos.

Hoy la madre de Joaquín viene a hablar conmigo, ya está en la sala de profesores, y voy hacia allá.

-Buenas tardes señora Pérez.

-Buenas tardes señorita Lucrecia. Usted imaginará por qué he venido ¿no?

-Sí, usted me dijo que necesita aclararme algunas cosas, señora Pérez, la escucho.

-Bueno señorita, he sabido que Joaquincito tiene el mejor promedio, y que hay una chica a la que le han puesto la misma nota y… -con gesto de desaprobación, torciendo la boca.

-Perdón señora, no se la hemos puesto, es el promedio de sus notas, que por casualidad este año hay dos estudiantes con el mismo promedio. La Junta escolar decidirá quién portará la bandera nacional y quien la bandera provincial.

-Disculpe, eso quería aclarar. Mi hijo, por ser varón, debe portar la bandera nacional.

-Disculpe usted, pero por norma de la DGE no hacemos ese tipo de discriminación.

-¡Ah! ¿Y a ustedes les parece mejor que una niñita pobre, que ni siquiera llegará a asistir a la universidad, ingrese antes a los actos escolares que un varón de buena familia?

Perdone señora, pero la apariencia, la familia o el género de los alumnos y alumnas no está en tela de juicio aquí, solo el nivel de aprendizaje demostrado en sus notas durante el año, que se promedian. La junta escolar tomará la decisión, pues Joaquín tiene casi el límite de faltas y además cinco amonestaciones.

La señora Pérez se levantó de su asiento dirigiéndose a la puerta, visiblemente ofuscada, mientras decía: -Llevaré esta causa hasta las últimas consecuencias, ya sabrán de mí –salió dejando la puerta abierta.

Mi corazón está acelerado por los nervios del mal rato que pasé.

                                                               Marta – 2025

 

Consigna: compartimos la introducción tomada del capítulo 6 de “Señor Dios, soy Anna”, Finn, editorial Pomaire, dando seguimiento del texto con la creatividad de cada participante, con diálogo entre los personajes.

 

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