lunes, 30 de noviembre de 2020

 

El amor sobrevuela


Cuando cae la tarde y el sol

se aleja tras las montañas,

contemplo el cielo infinito

y las bendiciones que derrama.

 

El aire primaveral envuelve el espacio,

perfumando las horas del descanso

y un canto de gratitud emana

de mis labios cual remanso.

 

Gracias, por el aire, por las flores.

Gracias por el trino de las aves

y por todo lo que natura nos da,

que es de la felicidad, la clave.

 

El amor sobrevuela el universo,

sembrando el suelo de armonía,

con ángeles que acuden a ayudarnos,

mostrándonos la epifanía.

 

Alzo mis ojos y veo mi ángel

que extiende sus manitos hacia mí.

Inclino mi cabeza reverente

y en esa actitud me adormecí.

 

               Any Muñoz -2020

 

sábado, 28 de noviembre de 2020

                     


                                El ciego asegura que la noche no existe.

                                                                                    ami

viernes, 27 de noviembre de 2020

 

TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE

“Tanto va el cántaro a la fuente, que al fin se rompe.” Hermoso refrán que se remonta a España, a esa época en la cual no existía agua corriente, ni todas las instalaciones sanitarias actuales. Inevitablemente había que ir a buscar el preciado líquido con cantaros a la fuente del pueblo. Luego almacenarla en la casa, en botijos, cantaros más grandes y esa piedra que la filtraba gota a gota y la mantenía fresca y suave.

Cuenta una leyenda que, en un pueblito llamado Águilas, en la costa de Murcia, había una jovenzuela de solo quince años, de nombre Micaela, quien se había enamorado del hijo del alfarero del pueblo, que tenía su taller, en la plaza principal y única, donde estaba la fuente llamada “la Pava de la balsa”. No pregunten por qué. En realidad, tenía la escultura de una pava en el centro, que lanzaba agua por su pico. Pero lo de la balsa, no sé el porqué.

José, ese era el nombre del joven aprendiz de alfarero, de tan solo 19 años. José, también suspiraba por Micaela, y cada vez que la veía venir a buscar agua, sentía sed y corría a la fuente a llenar su vaso. Mirada va, mirada viene, sonrisitas esbozadas.

Micaela, cuando llegaba a su casa, llenaba cuanto recipiente había en ella y si ya estaban todos llenos, preguntaba a los vecinos ancianos si necesitaban agua. Y volvía a correr presurosa a la fuente, con su cántaro en la cadera derecha.

Un día, fue tantas veces que su madre le dijo: “¿Niña para qué tanta agua? ¡Tanto va el cántaro a la fuente que terminará rompiéndose!”. Pero sus apasionados quince años no hicieron caso. Acarreó tanta agua en el cántaro, que su cadera derecha llegó a dolerle. Y José bebió tanta agua, que terminó regando los malvones con medio vaso de agua, cada vez que llegaba Micaela. Miradita va, miradita viene, sonrisitas encubiertas, los jóvenes disfrutaban el juego del agua. Hasta que otro día, Micaela, por mirar las miradas de José, tropezó con una piedra y el cántaro primero voló, para luego caer y estrellarse con fuerza sobre el empedrado. Ella, de rodillas, ante el cántaro hecho pedazos, lloró.

La madre que había observado casi todo lo acontecido, dio origen a este refrán: “Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe.”

Micaela desconsolada lloraba arrodillada. De pronto, la joven y fuerte mano de José, se acercó a la niña y con dulce voz varonil le dijo: “No llores niña hermosa, que yo te haré un nuevo cántaro, el más bello de todos los que existan, y calzará tan exacto en tus caderas como si fueran mis manos.” Y así continuó el romance del alfarero y la niña del cántaro, en aquel bello pueblito de Águilas, en torno a la fuente de “la Pava de la Balsa”.

Teresa Columna - 2020

jueves, 26 de noviembre de 2020

 

Estar

 

Sólo estar.

Ser, nada más.

Sin condiciones ni exigencias.

Vivir, nada más vivir.

Pero el hoy sin mañana

y sin pasado que pese.

 

Vivo, es el simple hecho de vivir,

la realidad fundamental de existir.

Sentir la vida en la sangre.

Sentir que circula y entibia mi piel.

Ser testigo de mi existencia.

 

Regocijo por ver el cuerpo estar bien.

Explosión horizontal, de alegría,

del alma que anima mi ser.

Disparo vertical, al Espíritu,

de la mente y el corazón.

 

                                                                                  Hugo- 2011

miércoles, 25 de noviembre de 2020

 

¿Por qué escribo?

Escribo para recordar mañana el mundo en que vivo hoy.

O simplemente para confiar al papel algo que sólo yo leeré alguna vez.

Describo el mundo que me rodea, visto con los lentes  de mi apreciación, o sea: el mundo que interpreto, el que está dentro de mi cabeza y de mi corazón.

                                               AMI

martes, 24 de noviembre de 2020

 

Un aerofóbico incomprendido

Ezeiza, a las ocho de la mañana del mes de Enero del 2020. Gente abordando el avión de Gol para su vuelo a Brasil. Entre ellos, estaba una pareja de recientes jubilados que se veían algo nerviosos. Ella por los trámites, checking, equipaje, etcétera, algo que odiaba hacer. Él, porque es su primera vez en un vuelo.

-¡Ah, Pepe! -exclamó la mujer, dejándose caer bruscamente en el asiento.

-¡Por fin estamos ubicados en nuestros asientos, ya no veía la hora! Ya que tienes la butaca de la ventanilla, aprovecha para disfrutar de la vista-

El avión comienza a moverse una vez que se encienden las turbinas.

-¡Laura! ¿No te parece extraño el ruido que hacen las turbinas?

-¡No, Pepe! Es el sonido normal que hace la nave antes de antes de despegar - dice mientras se mueve algo incómoda en su asiento.

El hombre se saca los anteojos para secarse unas gotas de sudor que le corrían por la frente. Y no era porque hiciese calor, precisamente.

-Y… ¿Por qué va tan inclinado? -Pregunta nervioso, agarrándose con fuerza del apoyabrazos -¡Mira cómo se ve la línea del horizonte! ¡Está en un ángulo de casi cuarenta y cinco grados!

-¡Ufff! –Resopla ella y sigue con ironía -Querido, mi amor, está haciendo un giro para tomar altura rápidamente ¿Por qué no te relajas y comienzas a disfrutar del viaje?

-Ya sabes, Laura, que solo por ti he aceptado hacer este viaje a Brasil, y para colmo de males, ir en avión. Aunque debo reconocer que, hacerlo por tierra hubiera sido agotador a nuestra edad.

-¡Já! ¡Imagina un viaje en bus, tantas horas! ¡Yo, con mi lumbalgia! -Agregó la mujer. Él ya no la escuchaba. Miraba, tenso, por la ventanilla buscando qué otro peligro se podría presentar.

Al rato se sobresaltó -¡Uh, que impresión me da! ¡Estoy viendo el océano allá abajo! Mira si se cae el avión no habrá posibilidades de que nos rescaten.

Ella estalló en una carcajada. ¿Y qué crees, amor mío? -preguntó con ironía –Si cae sobre la tierra ¿Qué? Bueno ¡Basta de estupideces! Cierra la ventanilla.

-¡No quiero! Si va ocurrir algo prefiero verlo.

-¡Qué tonto eres! Ya me estoy cansando de tus temores infundados. Tómate una pastilla para dormir-le dijo, ofreciéndosela.

-Ya te he dicho que quiero estar despierto y lúcido en caso de accidente.

-¡Basta! ¡Me tienes harta con tu fobia! -le dijo fuera de sí.- ¡Es la primera y última vez que vuelo contigo!

De pronto la nave se sacudió bruscamente.

-¿Qué pasa? ¡Dios mío! ¡Se sacude mucho todo! –gimió con voz estrangulada - ¡La azafata está perdiendo el equilibrio!

Cayeron las mascarillas.

-¡Pepe,  ponte la mascarilla y deja de lloriquear!

Esa noche, en las noticias: “¡Urgente! ¡Cayó avión de Gol Aerolíneas al mar, cerca de Río de Janeiro! No hay sobrevivientes.”

NELA BODOC  -2020

lunes, 23 de noviembre de 2020

 

ALMA

 

Como si fuera

un ancla de madera aprisionada,

no en el fondo del mar,

sino prendida de mi alma.

Trataba en la medida de la fuerzas

Sujetar:

la libertad inspiradora,

la mente creadora,

la generosidad sin límites,

la inmensidad infinita,

de la nobleza.

 

En el contraste absoluto

entre la vida y la muerte

está el alma.

Si la línea entre ambas es tan fina,

justo es valorar lo que queda.

 

Alma,

esencia misma

de todo lo creado:

Si eres tan etérea

¿Cómo tienes tanto vigor

para alejarte  de mí?

 

Las fealdades que impresionan

y aseguran bondades

no tan mezquinas…

Yo te agradezco,

sigue guiándome en

el revuelo de mis pensamientos,

en el silencio de mis sentimientos.

 

Si mi alma me protege,

es ella la que los eleva,

ojalá sea así.

 

Lidia Gastaldi

                      

 

  Canción de cuna                                          Canción para Francisco   Descansa mi niño, navega en tus sueños, aq...