martes, 30 de noviembre de 2021

 

Prosa poética

 

Un Anhelo

 

Yo quisiera que algún día me sonrieras y dijeras: “Hola Clara, este perfume, este brote, esta rama son para vos que me cuidas.”

Quisiera hablar con las plantas, con las nubes y la lluvia y que cada una de ellas me contara sus secretos.

¿Será un deseo muy loco hablar con duendes y ardillas?

Siempre quise ir más allá ¿Podré volar si lo intento?

¿Podré volver con el viento?

Pasar el espejo mágico y encontrar al sombrerero, a las hadas y a los niños que ya hicieron el intento.

Entonces ahí me quedo, esperando que mi sueño se concrete en este día, o a la noche, con buen viento.

 

Clara Molina - 2021

lunes, 29 de noviembre de 2021

 

Dialogo

Encuentro de Teresa y Teresita

 

Yo hoy – Hola Teresita ¿qué estás haciendo?

Teresita – Nada. Dibujos en la tierra. ¿Quién sos? No debo hablar con extraños.

 Es una tarde calurosa, en una finca de la hermosa San Rafael. Teresita es una nena de seis años, delgadita, muy blanca y rubia, con dos trencitas en la parte de atrás de la cabeza, ojos verdes, en parte de mirada triste. Vestida con una jardinera color beige y una blusita blanca debajo, zapatillas azules de cordones blancos.

Está cerca del cauce de una acequia por la que no corre agua. A su lado, un bellísimo perro Gran Danés, blanco con numerosas manchas negras. Es evidente cuanto se aman los dos. Se acompañan, juegan, se cuidan mutuamente. El perro tiene un ojo celeste y el otro negro. Es soberbio.

Yo – Soy vos dentro de setenta y dos años.

Teresita –¡Que vieja, que fea, no te pareces a nadie, ni a mí!

Yo –Me parezco a mí misma y tal vez un poquito a vos.

Teresita - ¿Sos feliz? Tenés cara triste.

Yo –Tenés razón, estoy triste.

Teresita - ¿Por qué estás triste?

Yo –Una sobrinita nieta, muy parecida a vos, está enferma, muy enferma.

Teresita - ¿Qué tiene? ¿Por qué se parece a mí?

Yo – Tiene 17 años y un cáncer que avanza y no sabemos cómo detenerlo.

Teresita -¿Por qué se parece a mí? ¿Qué es cáncer?

Yo –Es hija de un hijo de tu hermana.

Teresita - ¿Mi hermana tiene hijos?

Yo – Ahora sí. Tuvo cinco hijos, uno nació muerto. Esta nena es hija del menor.

Teresita –No entiendo nada, ¿Para qué venís? ¿Qué querés?

Yo –Yo tampoco entiendo, me dijeron que viniera ¿Vos sos feliz?

Teresita – Si, ¡bah!, no sé. Me encanta vivir aquí, trepar a los árboles, correr, andar a caballo, jugar y abrazar a mi perro Tigre. Hoy, pobrecito, le pegaron porque me defendió a mí. Son malos los grandes.

Yo - ¿Qué querés ser cuando seas grande?

Teresita –No quiero ser grande, no me gustan los grandes, son malos, aburridos. Se creen que todo lo saben mejor que nadie, viven dando órdenes, diciendo como debe ser todo. Son los dueños de todo.

Yo –Es inevitable crecer y un día serás como yo.

Teresita –No me gusta, no quiero, prefiero morirme antes. ¿Por qué te preocupa que tu sobrina se muera? ¿Es tan fabulosa tu vida que querés que ella se ponga vieja, fea y triste como vos? ¿Acaso es mentira lo del Cielo, como es mentira lo de los Reyes Magos y el Ratón Pérez?

Y Teresita empezó a levantar la voz y a llorar cada vez más fuerte.  Tigre levantó sus orejas caídas, se puso de pie y fue hacia ella, colocó su enorme cabeza encima de la espalda arqueada por el llanto de la niña. Y Teresa retrocedió, Tigre no la reconocía de vieja y Teresita le gritaba cada vez más fuerte.

Teresita –¡Andate, no quiero oírte, andate, no sos ni amiga, ni madre, ni hermana, ni tía, ni perro, ni gato, no sé qué sos! ¡Me obligás a ver lo que no quiero ver! ¡Quiero ser y vivir lo que ahora soy y vivo! ¡Andate, no te quiero oír!

Y Teresa fue retrocediendo y avanzando en el tiempo y llegó hasta hoy, ahora.

Tenía razón Teresita. ¿Acaso su vida había sido tan maravillosa? ¿Acaso no creía en las otras dimensiones? ¿Por qué tanto dolor? Si tal vez esa sobrinita hermosa de 17 años, ya vivió y aprendió lo necesario y partiría a dimensiones mejores, más bellas, más dulces, más justas. Y algún día, tal vez se unirían Teresa y Teresita, con Tigre y tantos otros, para volver a ser libres en otras luminosas dimensiones. Fincas sin amos, sin cazadores, con unicornios, búhos, las bandadas de catas gritando y comiendo en paz...

Y cada una siguió en su etapa de vida. Cada una con sus sueños, sus deseos, sus dolores y sus esperanzas. Teresita disfrutando a su Tigre y Teresa con tantos recuerdos amados y muchos sueños muertos.

Que nunca falten los sueños.

Unicornios blancos, azules y verdes. Sueños, muchos sueños.

                                                                                              Teresa Columna 2020

domingo, 28 de noviembre de 2021

 


Amigo

Mi letra lleva el fin

de sacar tu pesadumbre,

la envío como la lumbre

en medio de oscuridad,

y me acerco en hermandad,

con el recado, muy hondo,

aquí estoy, pero en silencio,

por si precisas mi hombro.

               Alberto Coronel

sábado, 27 de noviembre de 2021

 

            

            Complicidad

            El sol se asomó por una hendija de la ventana iluminando tímidamente la comisura de             sus labios.

            La respuesta sobrevino instantáneamente y se dibujó en su rostro la sonrisa.

Sella 2021

viernes, 26 de noviembre de 2021

 

            Sencillamente yo

         

            Adiós

            Infancia rosada, ya no,

 

            porque

            no soy Cenicienta,

            soy la madrastra;

            no soy Blanca Nieves,

            soy la bruja;

            no soy la ingenua Caperucita,

            soy el lobo,

            no soy Fiona,

            soy la madre de Encantador.

 

            Más

            tampoco

 

            soy la Mujer Maravilla

            ni la Mujer Biónica…

            sólo soy una mujer

            que medita cada día,

            para abrir su corazón

            también limpia su casa,

            como ejercicio creador,

            y cocina su comida,

            como práctica de alquimia.

            Ajusta su presupuesto

            tomando sólo un lugar,

            tratando de amar a todos,

            con pensamientos en flor.

 

            Asumi - 2021

 

jueves, 25 de noviembre de 2021

 

                                                       

                                                                 Experiencia renovadora

Fernanda y yo llevamos varios años como amigas, nos conocimos en el trabajo y compartimos proyectos, sentires, pareceres y fracasos.

Se había divorciado, su relación sentimental llegó a una culminación que la puso triste, y tras largos ratos de reflexión decidió viajar a España y estudiar Arquitectura.

Esa decisión me afectó a mí también ¡Fernanda partiría de viaje! Me dí cuenta que nuestra amistad no era una fantasía, que ponía color a nuestros días y claridad a nuestros caminos. La abracé desde el llanto en mi soledad y prometí apoyarla y acompañarla en la lejanía.

Una vez allá encontró una habitación para alquilar y comenzó la carrera que quería que cambiara su vida. Se dirigía en bicicleta a la universidad todos los días. Estaba feliz, aprendía con sumo interés. Estudiando le iba bien realmente. Sin embargo la universidad consumía todos sus ingresos, debía trabajar, se estaba quedando dinero.

De repente un profesor se interesa por ella. Es una alumna aplicada y responsable y él necesita una ayudante de cátedra. Le ofrece trabajar con él en sus horas libres para que continúe estudiando.

Contenta Fernanda me llamó por Skype, como iluminada por una estrella. Me contó de sus clases, del profesor y del futuro que vislumbra.

Tiene un camino lleno de logros por vivir, muchos mejores proyectos de lo que hubiera creído. Todo gracias a la osadía que tuvo de abrirse a nuevos caminos.

Gabriela Medawar - 2020

miércoles, 24 de noviembre de 2021

 

Personaje

 

        Lucrecia

 

Lucrecia no es una niña como las demás, de veras, aunque te cueste creerlo.

Ella era un almita por nacer de una mamá humana, en serio, por lo que se puso en la fila para eso pero las mamás humanas pasaban de largo, encontraban a sus niños y los llevaban en sus vientres, pero para ella no llegaba ninguna, y eso la entristecía.

Pasaron muchos días, muchas noches y muchas mamás, y ya estaba por salir de la fila, cansada de esperar, cuando pasó por allí, en su visita anual, la Reina de las Hadas, que la llevó consigo a su reino.

Allí, en ese reino, todas las personas no eran tal cual se dice que son las personas, porque esas personas eran hadas. Volaban, creaban encantos, recogían los dientes de leche de los niños y hacían florecer los jardines y los frutales en primavera.

Y Lucrecia se distinguía de todas ellas, porque las hadas son pequeñas, graciosas, finas y a veces chismosas. Pero Lucrecia sólo podía ser chismosa, aunque eso no le gustaba tanto.

Cuando le preguntaba a la Reina de las Hadas por qué ella era tan distinta, ésta le contestaba que era para que ella le contara a la gente que las hadas existen y que los encantos son reales. Y ella lo hacía, pero no siempre lograba su objetivo, que consistía en que alguien, aunque fuese una persona, pudiera ver, realmente, el mundo maravilloso de las hadas.

Ahora ya no se esfuerza tanto en que otras personas sepan acerca de su mundo, porque ese reino es su lugar, ahora su esfuerzo es descubrir su propia realidad: El mundo que todos ven y el mundo que sólo ella ve. Un mundo dual, pero hermoso.

                                                                                              Asunción – 2021


Personaje: ¿Cuánto tiene de mí?

Nombre: Lucrecia (un hada)

Físico: grandota, regordeta, insegura, capaz de mezclar realidad con ensueños.

Usa su varita para hacer el bien pero muchas veces equivoca sus conjuros y obtiene otros resultados.

Quiere ayudar y en lugar de ordenar desordena.

Le gusta cocinar, limpiar, tejer, bordar, pero la impacienta y utiliza la magia para llegar pronto al resultado.

Le encanta vestir siempre igual.

Le fascina inventar, pero no pasa del pensamiento a la práctica.

 

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