jueves, 30 de junio de 2022

 

Microrrelato

                                               Campanas al aire

Miró su reloj y supo que su hora había llegado. Las campanas le invitaban a la boda.

                                                                                              AMI

 

Consejo

 

Querida Rocío:

Anhelo que tus días estén llenos de dicha y de cosas lindas. Llena tu habitación de los pompones que tanto te gustan, el trabajo manual te conectará con la esencia de la vida, a través de la creatividad, la paciencia, el silencio.

Come también sano y moderado, sirviéndote en un plato, con agradecimiento.

Dúchate todas las mañanas, para tomar mejor contacto con la Naturaleza.

Todas estas cosas las aprendí de ti y te las vuelvo a enseñar para que no las pierdas. Cultiva siempre desde el corazón, cultiva en ti lo que anhelas para el mundo.

 

                                                                                              Gaby Medawar - 2022

martes, 28 de junio de 2022

 

ODA A LA OSADÍA

 

Adentro, un carboncito encendido

calienta las entrañas,

ilumina al corazón.

Permíteme presentarte,

osadía,

habitas en mi interior.

Brasita que no se cansa,

tantos minutos, horas, días, meses, años…

Que alimenta, que replica,

que salpica, calor y color…

Brasita que no se asusta,

sosteniendo, sosteniendo,

dolores, angustias, recuerdos.

Empuja, empuja hacia adelante

espera a mi pereza, acurrucada.

Salgo otra vez a la vida, y vivo.

Con tu inagotable y delicado calor.

Carboncito encendido, brasita silenciosa,

ahora te veo más cerca.

 

Adriana 12/05/22

 

Un gran espectáculo

 

Esa noche se quedaron solos en la casa Carolina y sus hijos, Mariana de siete años, Marcelo de cinco y el pequeño Mauro de tres. El papá estaba en viaje de negocios.

Habían cenado temprano. El tiempo estaba muy frio y los primeros relámpagos surcaban el cielo plomizo. Los niños se acomodaron en el living de la casa, aprovechando el hogar encendido, donde chisporroteaban los leños que habían entrado entre todos esa tarde.

Carolina terminó de ordenar la cocina y se reunió con los pequeños que estaban cada uno en lo suyo: Mariana jugaba con sus muñecas, en especial con su favorita, la vieja muñeca de trapo, Marcelo, intentaba armar algo con el mecano y el chiquitín arrastraba un gran camión cargado de otros juguetes. Mientras Pipo, el cusquito de la familia, rondaba entre unos y otros para llamar la atención.

Carolina atizó el fuego y se acomodó en el sofá. Miró por el ventanal, las primeras gotas ya estaban cayendo y el viento azotaba las plantas y árboles del parque. Observó satisfecha a sus niños que habían dejado lo que hacían y también miraban por el ventanal. La tormenta era inevitable. Y como intentando seguridad, los pequeños buscaban la mirada tranquilizadora de su madre.

Ma -preguntó Marcelo- ¿Cómo se llama eso que ilumina el cielo?

-Son rayos -le contestó su madre- anteceden a la tormenta igual que los truenos. Dicen que cuando se escucha un trueno, y contás hasta diez, verás el rayo.

¿Es cierto? -dudó el niño.

Probá a ver qué pasa –dijo Carolina.

El niño se acercó más aun al ventanal a la espera de un trueno lo siguieron sus hermanos y los tres apoyaron sus cabezas sobre el vidrio. En ese momento sonó un trueno prolongado que sobresaltó a los niños tirándolos para atrás. Los mayores comenzaron de inmediato a contar, uno, dos, tres… a poco de llegar a diez un luminoso relámpago cruzó el cielo cerrado.

Quedaron maravillados y de repente algo que los dejó sin palabras. Del cielo se descolgaron unas enormes piedras que desordenadas caían por todas parte, golpeando el ventanal y dejando una alfombra blanca cubriendo el prolijo césped.

Carolina se había acercado a sus hijos, a quienes no les alcanzaban los ojos para mirar, los retiró del ventanal, temiendo que se rompiera por algún golpe de las piedras.

Y así callados y abrazados a su madre, entre temerosos y absortos, pudieron apreciar el gran espectáculo que les ofreció la Naturaleza, en ese anochecer lluvioso.

GARCIA, Alicia Rita - Junio 2022

lunes, 27 de junio de 2022

 

El caso

En Río IV, Córdoba, en la localidad de Tierras Anchas, hubo un intento de robo de ganado durante la noche del 25 del corriente.

Los cuatreros intentaron llevarse unas vacas en un camión. El toro que se ve en la foto adjunta les frustró el hurto porque corrió enfurecido hacia ellos, se apoyó en el poste y no lograron moverlo de allí.

Los animales se agitaron tanto que lo dueños del campo salieron a ver qué pasaba, al parecer con sus gritos asustaron a los malhechores quienes subieron al camión y abandonaron el lugar.

El toro testarudo impidió el hurto.

 

La Anécdota

 

Era una mañana abrazada por el sol. El toro estuvo todo el día yendo y viniendo por el campo buscando su vaca. La había visto el día anterior en el corral, alta, erguida en sus cuatro patas, su piel de cuero blanco parecía resplandecer con la luz del sol.

El toro quedó anonadado ante tanta belleza, intentó acercarse despacito para no asustarla; pero justo en ese momento arriaron al ganado y se quedó inmóvil sin siquiera saber su nombre.

Durante la noche se escucharon ruidos raros que venían del corral, vio movimientos extraños y entre asustado y enojado salió corriendo hacia los alambrados.

A la mañana siguiente, una mañana brillante y soleada, la buscó primero con la mirada, después salió al trotecito, su corazón aceleró los latidos.

¿Dónde estaba? ¿Por qué se fue? ¿Habrá tenido otra cita?

Al final del día, cuando el sol se iba apagando, desilusionado y triste se apoyó en un poste a llorar su rabia.

 

Clara Molina - 2022

 

 

domingo, 26 de junio de 2022

 

Anciano

 

Tu mundo

de cuatro paredes

lleno de recuerdos

que cambian adrede.

 

Recuerdos que gente

te trajo de regalo

de sus viajes

para que supieras

que te recordaron.

 

Mas los que están vivos

danzando contigo,

están en tu cabeza

sonriendo, llorando,

cantando, muriendo,

corriendo, jugando,

en cantos de ensueño,

en juegos de niños,

en dolor de pérdidas,

en adiós de olvido.

 

Será que te acercas

al fin del camino.

 

               Iris Nely - 2022

viernes, 24 de junio de 2022

 

Ensayo

 

Rastros

 

Hubo una vez en que los seres humanos tenían tiempo, lo disfrutaban en familia. Se sentaban a comer mirándose a los ojos y compartían, no había pantallas de por medio.

En las calles las personas se saludaban cordialmente y sonreían con gentileza.

Los niños jugaban en el parque sin ningún temor, volvían a sus casas al atardecer, en grupo y felices. ¡Qué tiempos aquellos!

Hoy la vida es un torbellino que nos atrapa en el instante que abrimos los ojos: información, imágenes, tragedia y diversión.

La tecnología, el avance acelerado, las comunicaciones, la ciencia, sobrepasa nuestros límites y capacidades. Lo que hoy es ya no será mañana, nada permanece, todo se deshecha.

Pasamos por la vida ignorando al otro, cada vez más extraños, más ajenos.

El avance nos traga y digiere, luego nos escupe para crear objetos adiestrados consumistas, manejables.

¿Cuánto ganamos?

¿Cuánto perdimos?

 

                                                                              Patricia Vásquez - 2022

  Cuento fantástico     El monstruo del cerro Atraídos por su fama de ser un lugar con extrañas experiencias, un grupo de amigos dec...