viernes, 31 de octubre de 2025

 


Rescato el alma que quiero

Ser en todo momento,

Entre difíciles vientos

Y luchas que desorientan.

Más nunca cierro la puerta

A un mañana jubiloso

Y me concentro en el gozo,

Le cambio el vidrio al faro

Que me deje ver más claro

Aquello que quiero ver.

Salgo al sol y veo el día

Con la serena alegría,

Ha amanecido otra vez

También lo hizo ayer,

Y también lo será mañana.

Paso a paso se engalana

El ánimo y la vivencia,

El amor y la paciencia

No siempre van de la mano,

Sobre todo soy humano

Y el amor me alimenta.

                               Alberto Coronel – 2025



miércoles, 29 de octubre de 2025

 

Fábula

 

 

La mamá Hormiga

La hormiga trabajaba arduamente y pensaba que si daba todo de sí hacía felices a los demás, y cada día se esforzaba desde el amanecer hasta entrada la noche, por complacer a sus hijos, esposo y vecinos; en los más pequeños y grandes detalles para que estuvieran contentos.

Pero ella se cansaba y no era muy feliz, hasta llegó a enfermarse por el agotamiento y tosía a menudo.

Un día que iba a recoger a sus hijos del colegio, se detuvo a descansar a la orilla de un río de agua cristalina y vio que su rostro de hormiga estaba surcado de arrugas y en la espalda tenía una pronunciada joroba que denotaba su cansancio, el río al verla le aconsejó:Debes cuidar de ti y amarte mucho, pues así, también podrás ser feliz y cuidar a los que amas”.

 

Moraleja: Un cántaro sin agua, no puede saciar la sed de nadie.

 

                                                           Patricia Vázquez - 2025

 


 

 

lunes, 27 de octubre de 2025

 

Dialogo

 

EL VIAJE INESPERADO

Desde temprano las cosas se fueron complicando, la verdad es que en nuestra familia siempre cualquier situación resulta un caos difícil de resolver.

Cuando empezaron a llegar mis hermanas me di cuenta que en ésta ocasión todo sería como de costumbre. Susana, bulliciosa y atolondrada llegó diciendo que tenía apuro y que no se quedaría mucho tiempo, que tenía cosas que resolver con urgencia.

María Celeste al contrario, silenciosa y amable saludó desde la puerta con un brazo en alto y una linda sonrisa.

Yo había llegado temprano y estaba con papá esperándolas en el living de la casa.

Habíamos almorzado juntos, charlamos de cosas sin mayor importancia. Soy el mayor, me llamo Andrés y lo visito a menudo, pensé que me adelantaría algo de lo que trataríamos en la reunión familiar, pero no fue así.

-Bueno, a ver, ya que estamos todos intrigados por saber lo que papá nos quiere comunicar, empecemos de una vez- dijo Susana muy molesta.

-Todo a su tiempo hija- dijo papá tranquilamente.

Justo cuando María Celeste se levantó para decir algo, entró a la sala la señora Gertrudis trayendo una bandeja con refrescos y otra con bocaditos dulces.

-¡Hola, hola! ¿cómo están mis queridos chicos? -Saludó alegremente.

Todos la saludamos con cariño, ella trabajó siempre en nuestra casa y le tenemos un gran aprecio, ya que cuando mamá se marchó fue la persona que nos crio con dedicación y esmero.

Una vez terminado el refrigerio nuestro padre se puso de pie y habló. Preciso y conciso: -Les hice venir porque quiero comunicarles que me voy a vivir a Europa y Gertrudis irá conmigo. Vendí la casa, también el coche. Vuestra madre nos espera en la ciudad de Barcelona en España, eso es todo lo que tenía para decirles- Inspiró tres veces, luego salió dirigiéndose a la puerta principal.

En la sala todos quedamos en silencio.

                                                                              Ana María Muñoz – 2025

 

 

viernes, 24 de octubre de 2025

 

Homenaje

A una mujer que jamás olvidaré

 

A lo largo de mi vida he conocido un buen número de mujeres extraordinarias que merecen ser homenajeadas, pero no puedo dejar de elegir a mi madre, siempre, a mi madre.

 

Carta a mi madre:

Los recuerdos de la infancia llegan a mí en tropilla.

Los chirlos que me dabas con tu mano pesada de trabajadora incansable, correteándome por toda la casa. Y siempre me alcanzabas.

Aún resuena en mis oídos tu melodiosa voz, cantando canciones de tu tierra, mientras lavabas toda la ropa a mano consiguiendo una blancura en los guardapolvos que era la envidia de mis colegas.

Las meriendas eran casi una fiesta por las cosas ricas que preparabas. Inolvidables panqueques de manzana acaramelados, rosquillas espolvoreadas con azúcar impalpable, masitas variadas y otras tantas delicias. No conocía las golosinas ni falta que me hacía.

Por tu juventud te divertía jugar con mi hermano y conmigo. Eras una niña más. Disfrutabas de asustarnos con tus bromas pesadas en la oscuridad. Pero las noches de verano, recostados viendo las estrellas en la terraza, esperando a que papá llegara del trabajo, escuchando las historias de tu infancia, que fueron mi delicia.

En el invierno lo esperábamos acurrucados a tu lado, en la cama grande, bajo el acolchado de plumas, ávidos por escuchar los cuentos de monstruos, brujas, y seres horribles, aunque muriésemos de miedo. Tal vez te causaba cierto placer y a la vez ternura ver nuestras caritas los ojos muy abiertos de susto. Me causa mucha gracia cuando lo recuerdo.

Tus habilidades eran innumerables. No conocí a nadie igual. Tenías la capacidad de arreglar, componer o restaurar cualquier cosa.

Además de ama de casa, eras plomero, electricista, albañil, carpintero, jardinero y pintor. Nos cosías la ropa reciclando todo lo que llegaba a tus manos. Tus zurcidos en las medias, con el huevo de madera, eran obras de arte. Y de vez en cuando nos sorprendías con un juguete de madera hecho con tus manos.

Te admiraba mucho. Lo sigo haciendo, porque a pesar de tu vida teñida de grandes pérdidas y siendo tan joven eras muy sabia.

Por todo esto quiero homenajearte, recordando a la maravillosa persona que me regaló el destino como madre.

Nela Bodoc – 2025

 

 

jueves, 23 de octubre de 2025

 

Reflexión

 

 

                                                               ¿Qué es el amor?

Es empatía. Es amistad. Es cercanía. Es familia. Es respeto.

En un mundo de redes de comunicación exageradas, donde cualquier persona puede, escudada en el anonimato, emitir juicios sobre alguien, persona o cosa, como si supiera todo al respecto de lo que está opinando. Donde quien tiene a mano un instrumento así puede carecer de respeto por los demás, y por sí mismo, porque quien se viste de irrespeto se carga de negatividad, “cosecha lo que siembra”, dice el antiguo refrán.

Pero yo ¿Qué tengo en mi mente? ¿Qué tengo en mi corazón?

Como dice la fábula de los dos lobos, el lobo bueno y el lobo malo, ¿a cuál alimento?

¿Cuáles son las herramientas que he adquirido a lo largo de mi vida? ¿Las utilizo?

El perdón es una de ellas, y la que más me cuesta aplicar, ya que mi suceptibilidad es enorme. Solo revisando mis sentimientos y verme frente a frente con esa situación puedo tratar de no cargar con eso en mi mochila por mucho tiempo o dejar mi existencia anclada en ese resentimiento.

Otra herramienta que me resulta es la oración. Orar por mí, para que pueda perdonar, por las personas, por los animales, por las plantas, por el Planeta.

El respeto. Este es un ejercicio olvidado por el que tengo que esforzarme en practicarlo, porque la sociedad ha debido crear leyes y normas para la convivencia, pues somos la única especie que es cruel con sus iguales. Es la práctica más huidiza, porque salvo excepciones, me es difícil cuando nadie me observa.

El campo de cultivo de los rayos del amor es inmenso: todo el planeta, todo el universo, toda la humanidad, todos los seres vivos.

En esta vida recibí tanto amor que no debo acumularlo, sino sembrarlo, regarlo, cultivarlo.

Donarlo, regalarlo.

Debo empezar por amarme, pues no mantener agua limpia en un recipiente sucio. Y para eso es la reflexión, lo que puedo hacer cada día, vaciando mi cuenco cada noche, agradeciendo mi despertar cada mañana disponiéndome a vivir: a convivir.

                                                                              Asunción Ibáñez – 2025

 

 

 

 

miércoles, 22 de octubre de 2025

 

Madre

 

Liliana

 

Dulzura que desbordas en cada acto.

Empatía, me enseñaste con el ejemplo su significado.

Paciencia, para con cada uno de nosotros.

Bondad, para aquel que te necesite.

Cuidado infinito con todo amor

a pesar de las adversidades.

Disfrutar y darlo todo en vida

haciendo que las lágrimas solo sean de despedida

y no de que faltó algo para dar.

¡Sos faro, guía y sostén en mi vida!

Faltan palabras y sobran sentimientos hacia vos

¡Mi amada MAMÁ!

 

                                Laura Mondati

                                    16 de octubre 2025        



martes, 21 de octubre de 2025

 

Siempre existe la esperanza

Como el gran motivador

Para empujar el ejemplo

Que supera lo anterior,

Cultivar en sí el amor

Ayudante del futuro,

Y si el camino es duro

Al caminarlo es mejor.

Cada cual cultivará

En qué ha basado su vida,

Y aunque dura la partida

El final será mejor,

Y no sé si hay una meta

Y solo sé que ¡yo voy!

                Alberto Coronel – 2025

 

 

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