¿Dónde estaré cuando ya no esté?
¿Dónde estaré cuando yo no esté?
Este Taller es un espacio de escritura creativa, diseñado para las actividades de extensión Cafh Argentina 6
La consigna que
más me impactó.
Me gustó mucho
el tema “Mujeres sin voz”
Lo trabajamos en marzo, el mes de la mujer. En la
consigna presentamos seis dibujos de rostros femeninos tomados de una revista
dirigida a las mujeres, de Mayo de 1959. Todas lucían sombreros de moda, tenían
hermosos ojos, pero no les habían dibujado boca, por lo tanto no podrían hablar,
pero ahora, visto en este nuevo modelo de sociedad, nos dicen mucho.
En esos años la mujer tenía muy reducido los espacios que
podía ocupar en la sociedad. Los movimientos feministas tenían menos peso que
las costumbres y hábitos sociales.
No era habitual que la mujer condujera automóviles, y
aunque lo hiciera, cuando viajaba con un hombre era él quien conducía mientras
ella ocupaba el lugar de acompañante aunque el vehículo fuera de su propiedad.
Además era habitual que cuando una mujer iba al volante los
hombres le hacían chistes como “Andá a cocinar” dando por sentado que era
ignorante en dicho tema.
Esto como ejemplo, pues en todos los ámbitos, ya fuera
científico, político, económico o social esa mentalidad era una barrera a
superar, que poco a poco ha ido cambiando.
Y llego a la conclusión que eso está guardado en mi
inconsciente pues hice en ese momento, Marzo de 2025, una dura poesía titulada
“Mujeres sin voz” que fue publicada en el blog de nuestro taller de escritura
el 9/5/25.
Esa ha sido una de las consignas más movilizadoras de
este año.
Asunción Ibáñez - 2025
A veces quiero estar solo
Pero nunca lo he logrado,
Porque todo en derredor
Me recuerda que estoy vivo,
Todo se mueve, festivo,
Como el entretejido
Gozoso del despertar,
Y en las fauces voy a dar
De todo lo creativo.
El sol fluye en mi ventana
Con sus rayos de energía,
Y antes de que nazca el día
El ave suelta su canto,
El aroma de los campos,
El trigo recién cegado,
Llenan vasijas de encanto
Ni conocen alambrados.
La vida es libre en pausado.
La brisa posa en la piel
Mil susurros anhelados,
Los sentidos se agudizan
En busca de sensaciones,
Y por todos los rincones
La vida muestra su encanto.
Se oye a lo lejos el canto
Del labrador trajinado.
Por más que busco quietud
Tiene distintas ofrendas,
Diferentes vestimentas,
Todo sucede a mi lado.
Alberto Coronel – 2025
CUANDO AVANZA
Y ARRASA
Los poemas de amor a menudo utilizan la metáfora del fuego
para enfatizar la magnitud del enamoramiento, es una práctica que conocemos
desde siempre. Algo como decir: “El fuego de tu amor arde sin control en mi
pecho atormentado”
Ahora que el fuego ha arrasado gran parte de la Patagonia
argentina y chilena pienso en la profundidad de las palabras y en el sentido de
lo que decimos.
No puedo imaginar el dolor de los que han perdido sus casas
y sus pertenencias entre humo y llamas. Mucho menos puedo llegar a sentir lo
que están sufriendo las familias que perdieron a sus seres queridos (en Chile
los fallecidos son como diecisiete) a los que no encuentran sus mascotas que
son sus compañeros y a veces sus guardianes.
Ver por la pantalla del televisor el Parque Nacional los
Alerces arrasado, con sus árboles milenarios ardiendo en éste fuego que nada
deja en pie, fue un gran dolor en mi corazón.
Tanta belleza destruida en pocos días, belleza que tiene
miles de años y que seguramente no será restaurada o al menos no volveremos a
ver. Pasarán varias generaciones para observar erguidos esos majestuosos y
altaneros Alerces, eso contando con la esperanza que esas tierras no sean
reducidas a complejos turísticos internacionales.
Hace muchos años que nuestra Patagonia es objeto de deseo de
potencias extranjeras, ya en el año 1919 aparecían en los principales diarios
de Europa y Estados Unidos, artículos editoriales comentando las bondades y
beneficios de esas benditas tierras que por orden y gracia del universo nos
pertenecen.
En éste momento más de 300.000 hectáreas de tierras de
frontera pertenecen a varios ciudadanos extranjeros, las que incluyen ríos y
lagos, lo cual está prohibido por la ley de la República Argentina y pese a los
reclamos e intimaciones judiciales, nada cambia.
Sueño volver a visitar mi amada Patagonia, sueño que el
fuego no la siga destruyendo, sueño que no sea vendida o regalada a potencias
foráneas, yo siempre sueño.
Sueño que el amor florezca como un silbo apacible o una
música suave de paz y no como un fuego voraz que solo deja desolación y muerte.
Ana María Muñoz -2026
Poema
Tierra yerma
Como el desnudo suelo bajo sus
pies
está su yermo corazón latiendo
por si acaso
¿Dónde está ese fresco rocío de
la mañana
que le donaba algo de vida a la
brizna?
En su pecho, agrietado por tantas
ausencias,
clama por antiguos abrazos y
palabras tiernas.
Nada brota allí, las hierbas no
se animan,
la vida está latente a la espera
de un milagro.
Los vientos transcurren sin
obstáculos que se lo impidan,
inexorables como el tiempo que
corre en los relojes.
No les importa el vacío de un
interminable duelo,
así como la tierra cuarteada
anhelando ruega por
la bendición de una larga y
piadosa llovizna
para que le dé vida a un modesto
hilo de agua
que aliente en su recorrido
imprescindibles esperanzas.
Así espera su yermo corazón
sediento por tantas sedes
el urgente consuelo de todas las
lágrimas retenidas.
Nela Bodoc - 15 de enero de 2026
Dialogo
La
mujer vacía.
El teléfono vibró en mi bolsillo, era mi madre.
Hola mamá ¿Qué pasó
que me llamas a esta hora? ¿Estás en el club con tu juego de cartas?
No, querida, es para
pedirte que me acompañes a un velorio, murió mi prima Sara, y no quiero ir sola
–me contestó.
Pasé a buscarla y me indicó que fuésemos al cementerio del
Este, donde era velada. Un prolongado silencio nos envolvió. Pensé que quizás
si buscaba algún tema para hablar mi mamá recuperaría su modo habitual, así que
comencé con una pregunta, aunque yo sabía la respuesta. ¿Tu prima Sara es la que nunca se casó? –Mamá indicó un sí con su
cabeza, y continué- ¿La que vivía sola, y
que últimamente no quería viajar ni ir al cine? ¿A la que tus otras primas le
tienen mucha lástima?
Sí, la misma. Sabes,
me avisaron esta mañana temprano, y pensé que la pobre no tenía familia, que
estaba sola. Y recordé la última vez que hablé con ella, le pregunté si no se
sentía mal de terminar así, en un geriátrico, sin hijos, sin nietos, sin
amigos. Ella se rio a carcajadas, “Sabes, me dijo, he elegido mi vida cada día, trabajado en lo
que me gustaba, amado a mis hermanos y sobrinos sin distinción, y cuando era
necesario reformular mi vida; estoy en un hogar conviviendo con cuarenta y tres
personas, todas amigas. Comemos juntas, vemos televisión, hacemos ejercicios,
cantamos en un coro, y hasta dibujamos y tejemos mientras conversamos. Además
está todo el personal, los terapeutas, los profesores y dos gatitos que tenemos
como mascotas. Y la psicóloga me ha incentivado para que escriba mis memorias,
a mí me da risa, pero ella dice que es interesante, que le puede servir a otra
persona.”
Cuando dijo eso último no pude menos que reírme. ¿Y cómo la va a titular? ¿La mujer vacía?
No te rías –dijo
mi madre muy seria- ella fue una rebelde.
Nunca se ajustó a los mandatos de la sociedad ni de la familia. En la escuela,
si alguien se burlaba recibía su merecido. En la secundaria uno o dos
profesores fueron increpados por ella por no ajustarse a los planes
establecidos, en la universidad llegó a exigirle a una mesa de examen que le
siguieran preguntando, pues ella había ido por un diez. Hasta se enfrentaba con
algún funcionario autoritario cuando tenía que defender sus derechos. Cuando
comenzó a trabajar, uno de sus jefes le increpó a voz en cuello por un error,
no dijo nada, lo aceptó, lo subsanó y a fin de mes dejó su renuncia sobre el
escritorio de ese señor, quien le preguntó por qué lo hacía, le contestó que
por ese suceso, él juró que nunca más lo haría, pero dijo “No, me faltó el
respeto y volverá a hacerlo” y se fue.
¿Y por qué nunca se
casó? -Pregunté.
En esa época los
hombres querían mujeres sumisas y obedientes, que aceptaran vestir a la moda y
supieran llevar la economía del hogar y los trabajos domésticos, había un dicho
que pretendía ser gracioso que decía: “A los hombres les gustan las mujeres con
el cabello largo y las ideas cortas”. Sara aseguraba que ellos necesitaban
muñecas que embellecieran a la pareja
para lo que ella no estaba dispuesta. No tenía inconvenientes de ir a
arar con el tractor los fines de semana para ayudar a su padre, de preferir los
círculos masculinos de conversación en las reuniones y discutir sobre cualquier
tema, de tener amigas y amigos sin importar su edad, su nivel social ni su
religión. Amaba a todo el mundo, especialmente a los niños y niñas, y cuando
alguien le preguntaba por qué no tenía los suyos propios, divertida aseguraba
que los ajenos “se devuelven cuando se
portaban mal”. Yo le tenía una sana envidia al verla dueña de su vida.
Y murió sola – agregué
con pena.
No, murió rodeada de
personas que la querían. Su fin era inevitable, los médicos pensaban que su
trance sería doloroso, pero no fue así, lentamente se fue apagando, mientras
todos en el geriátrico rezaban por ella. Tanto fue que una enfermera la
auscultó para saber si ya había partido, su rostro luce en paz, con una serena
belleza. Eso me contó la directora del hogar cuando me llamó esta mañana.
Hacía un buen rato que habíamos llegado y aun no bajábamos
del auto. Después de un largo silencio saqué mi cinturón de seguridad y bajé
con una sensación desconocida que quizás sea “sana envidia”.
Asunción Ibáñez – 2026
ANSIEDAD
Cuando la luz del día entró por la ventana, Juana salió de
su cama con prisa. Sus movimientos eran lentos debido a su avanzada artrosis;
pero hoy era diferente. Estaba ansiosa, desde que leyó el mensaje en su
teléfono, su vida rutinaria había quedado atrás, ahora era un torbellino.
Hacía mucho tiempo que vivía sola en su pequeña cabaña a las
afueras del pueblo, tranquila y sin esperar nada especial para su vida.
Pero hoy llegaría la hija, su única hija, ausente durante
años, y ese era un suceso tan inesperado como desconcertante. Sin previo aviso,
llamada telefónica, carta o telegrama, solo el escueto mensaje de la noche
anterior: “Espérame mañana al mediodía. Voy en ómnibus” Lo había leído tantas
veces, tratando de ordenar sus confusos pensamientos, no recordaba cuando fue
que se marchó diciendo que jamás volvería a verla. Desde pequeña fue una niña
rebelde y altanera. Muy estudiosa, eso sí.
Difícil guiarla en su adolescencia, ella siempre tenía la
razón en todo.
Mientras se vestía con su mejor ropa, y se calzaba los
zapatos de los días domingos, iba ordenando la casa y pensando cómo sería el
encuentro. Miraba el reloj a cada momento; la ansiedad se había transformado en
temor. Conocía muy bien a su hija, con su carácter fuerte y un corazón duro como
piedra.
Salió con tiempo hacia la terminal de ómnibus, conducía con
calma su viejo auto, eran pocos kilómetros y la ruta estaba despejada.
Cuando vio llegar el inmenso vehículo se quedó inmóvil, las
manos empapadas de sudor. Los pasajeros comenzaron a descender, su mirada
estaba fija en la puerta, su hija no aparecía.
De pronto, unos niños corrieron hacia ella gritando: -¡Abuela,
abuelita! -En eso sintió una mano sobre su hombro y una voz que le decía: -¿Cómo
estás mamá?
Su mente confundida no lograba entender qué estaba pasando,
ella esperaba una muchacha joven y altiva, no una señora con dos criaturas.
Tardó en reaccionar ¿Pero usted quién es? -Me parece que
está confundida-
-Madre, soy tu hija- dijo la mujer con la voz quebrada por
la emoción.
Fue difícil reconocerla, su hija convertida en una hermosa
mujer, madre de esos lindos y traviesos muchachitos que corrían a su alrededor
y tironeaban su vestido.
-Mamá, te quiero y te he extrañado mucho, ojalá me puedas
perdonar algún día por todo lo que has sufrido con mi comportamiento
caprichoso. ¿Viniste sola?-¿Dónde está papá?- preguntó mirando hacia todos
lados ansiosa.
-Hija querida que alegría me das con tu regreso, tu padre
siempre te esperó; pero ya no está para celebrar que volviste, hace tiempo que
la enfermedad se lo llevó de mi lado.
El silencio y el dolor de la mujer se fundieron en un llanto
desesperado de culpa y remordimiento, ya no podría estrechar las manos de su
padre como soñaba.
El abrazo de madre e hija fue largo y húmedo de lágrimas
guardadas durante largos años.
-Nada que perdonar, nada que reprochar, la vida está por
delante y es para ser felices, sonreír y disfrutar- dijo Juana con una voz
joven y llena de esperanza.
Los niños llenaron la casa de alegría, gritos y felicidad.
Ana María Muñoz – 2025
Elevo mi vista al cielo
Buscando hallar lo profundo,
Y luego desciendo al suelo
En lo común de este mundo.
Me refugio en el silencio
Veraz comunicador,
Emito palabras justas
Bajo el manto del amor.
Estoy deseando ese tiempo
Para conversar conmigo,
Me deshago de abrigos
Me muestro ante Ti como estoy.
Aguardo tus bendiciones
Cada mañana, Señor.
Fortalezco mi esperanza
Con la energía del sol.
He de respetar mis tiempos,
Preciso su claridad,
Y la busco por las noches
En la inmensa oscuridad.
Te verás solo esta noche,
Dijo el maestro al pupilo
Y se alejó unos pasos.
Cerca de él, la noche en vilo.
Es tiempo de descansar,
Profundizar lo que siento,
Aromas de otros lugares
Traen las ondas del viento.
Lo que fue, ya fue y pasó,
Es pensamiento de sabios,
Solo el agua pura y fresca
Quita la sed de los labios.
Estoy de frente al abismo
Con sus fauces ancestrales,
Veo abajo el sufrimiento,
Arriba oportunidades.
No se precisa ser sabio
Pa' tomar la decisión,
Solo un silencio profundo
Escuchando el corazón.
Y bien, el tiempo me dice
Que ya debo regresar,
Con la calma en la mañana
Cuando empecé a caminar.
He vivido, he amado,
Y la flor pude admirar,
Me embriagó su dulce aroma
En un nuevo despertar.
Alberto Coronel - 2026
LA EMOCIÓN DE
ESTE AÑO
Este año, Matías, mi nieto mayor, partió a otro plano, nos
dejó de repente, sin aviso, sin decir adiós.
Se fue solo, quedé sola, en las garras del dolor. Las flores
dando en la cara, todo lo demás locura, triste locura sin alma.
“Quédate, quédate conmigo” le rogué entre lágrimas. Pero ya
era tarde; la luz de sus ojos color caramelo se había apagado.
Hubo un silencio inquieto en la casa, un inseguro silencio
de casa despoblada.
Ya tierra y cal nos separan y hasta el fin de mis días, así
será siempre. Evocaré su sonrisa, sus palabras tan escuetas y su andar de
muchachito joven.
Con el tiempo recobraré mi natural destino sencillo y
tranquilo con una mesa puesta para mí sola, sin un rostro familiar; y vino a mí
la poesía de Miguel Hernández:
Yo quiere ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de tantas cosas,
compañero del alma, compañero.
Clara Molina – 2025
Sueños cumplidos
Creo que todos hemos experimentado
la auto compasión, puesto que las demás personas “saben” lo que es mejor para
nosotros, cómo podemos vivir mejor, disfrutar de la vida, o de todo lo que nos
hemos perdido. Este es un punto de vista desde los gustos y juicios del
observador pero ¿Qué hay desde el punto de vista del observado?
Participo en un taller de escritura y la
consigna era escribir sobre un sueño de la infancia, si lo habíamos logrado o
si aún restaba abocarse a cumplirlo. Escribí sobre mi sueño: quería ser maestra
y escritora, las circunstancias postergaron esos deseos pero,
ya llegando a la altura de la vida en que los recuerdos son mayores que los
proyectos, me doy cuenta que ambos fueron cumplidos acabadamente, no por los
carriles normales, sino por cómo los he vivido.
Cuando tocó mi turno de leer mi trabajo, en un
momento levanté la vista de mi lectura y vi en las caras de algunas de mis
compañeras una gran pena, lástima genuina por mi fracaso. Al terminar mi
lectura expliqué que no lo viví como fracaso, sino como desafío, y alguien
murmuró: “Eso es lo que vos querés creer”
Y sí, debe ser lo que elijo creer, de no ser
así ¿habría alguna diferencia? Sí, seguramente en lugar de sentirme agradecida
me sentiría una víctima de la crueldad de las circunstancias.
Asunción – 2023
Despierto en mí el retoño
Que nació hace muchos años,
Cada día un peldaño
Me recuerda que estoy vivo,
Y no es sentimiento esquivo
Porque no existe el retiro
De aquel que quiere vivir,
Y me remito a seguir
En la paz de los que quieren
Que paso a paso supere
Y no ser el que fui ayer.
Señor, prosigo mi paso
Día a día, como puedo
Y disfruto en mis quedos
De mis lucidos momentos,
Lo diferente es propenso
Al mesturar mi saber
Con el que sigue de a pie,
Conversar con el que vuela,
Verme entero me consuela,
Saber que he sentido bien,
Amarme y amar la vida
Hoy camino sin correr.
Alberto Coronel – 2025
Reflexión
“AMA A TU
PRÓJIMO COMO A TI MISMO”
Surgió la pregunta ¿ME AMO A MÍ MISMA?
Una escritora dijo “siempre hay algo por lo cual estar
gozoso, si mantienes tus ojos y tu corazón bien abierto, para que puedas disfrutar
de todas las pequeñas alegrías a tu alrededor”
Entonces me pregunto ¿Cuándo no estoy gozosa es porque mis ojos
o mi corazón están sin amor, cerrados a lo que la vida me ofrece?
Yo no disfruto de todas las conversaciones familiares, me
cansan, me parecen repetitivas y cierro los oídos o mi mente y no las escucho
aunque ponga cara de estar interesada; pero hay gente que se da cuenta y enoja
conmigo porque captan mi desinterés y eso puede causar una discusión, un
disgusto, una tensión en mi pecho que me susurra: “eso no es amor”
Me enojo conmigo misma. No quiero tener de espejo la imagen
de una mujer cansada y triste.
Cansada estoy, cansada de ausencias y de lágrimas, por eso
cada mañana ruego y le digo “Madre Santa necesito tu ayuda para cantar y sonreír”,
y como Ella me escucha; cuando salgo de mi casa ya siento alegría y encuentro
que esa alegría es contagiosa y se irradia y la acerco a la vida de los demás.
Creo que así el espíritu se esparce.
Sé que no puedo hablar de todo lo que mi alma quiere y hago silencio,
atenta a quien tengo enfrente.
Con música de pájaros y fuentes podría ser feliz, pero no
los tengo.
Por eso siento que mi vida se balancea entre amor, alegría, tristezas,
cantos y susurros de mis nietos que dicen “te quiero”.
Clara Molina – 2025
NUNCA ME
DEJES…PAZ
Paz siempre presente, dulce música que acompaña mi vida, te
siento tan mía, tan cómplice, meces mis pensamientos cual madre mece, de su
niño, la cuna.
Vienes a mí cuando las tribulaciones de esta vida me agitan
como olas bravas del mar; cuando, presa del insomnio, la incertidumbre me
arrastra como caracola en la arena y me calmas como brisa suave y serena.
Cuando la noche me abraza y me muestra sus sombras, enseguida
me rescatas como caricia amante y certera.
Es verdad que a su presencia siempre se apela. Las tormentas
nos la arrebatan, pero ella siempre regresa. El bullicio de la gente a veces la
altera, más ella resurge cuando escondida se encuentra. Cuando el peso de
alguna tristeza dibuja la niebla y caminas a tientas, ella te alumbra y avanzas
con fe y confianza.
Quédate a mi lado, sabia consejera; aléjame con fuerza de
esas tormentas; paséame en ese oasis de aire y luz eternos, hasta que mi
corazón lata, sosegado y pleno.
Elisa Alzérreca – 11 de Enero 2026
Pensar, razonar, deducir…
De los cincuenta y dos domingos que tiene un año
calendario, nos reunimos el pequeño grupo de familia que vivimos en esta ciudad
no menos de cincuenta.
Ayer no fue una excepción. Tomando un café a la sombra
del parral con la idea de sentir menos
calor, y como siempre tratando de que todos participemos con el espíritu de
estar juntos, ya que nuestras etapas de vida son: dos tercera edad (una soy
yo), tres entre 50 y 60, y tres jóvenes menores de 25; una de ellas es quien
siempre propone algún juego para divertirnos.
Primero jugamos al “Impostor”, y con dos rondas caímos en
el desinterés. Entonces propuso “¿Quién soy?”, ese juego que cada uno escribe
el nombre de un personaje y lo pasa al que está a su izquierda, que lo pega en su
frente sin haberlo leído y haciendo preguntas trata de llegar a adivinar quién
es su personaje. Pues yo no llegué nunca.
Pensé que mi personaje era algún actor o político, ya que
supe que era hombre. Pero hasta ahí llegó mi deducción. Grande fue mi desilusión
cuando despegué mi rótulo y leí: PAPÁ NOEL.
De regreso a casa, repasando la hermosa experiencia del
día, me di cuenta que yo me aferré a una idea: que me había tocado un personaje
histórico y conflictivo ¿Por qué pensé eso? ¿Por qué no me detuve a pensar que
quien lo había propuesto era una jovencita enamorada de la música que practica
danza y comedia musical? Eso habría simplificado la imagen de mi personaje, en
lugar de devanarme los sesos en buscar uno que se ajustara a mi idea.
Ahora debo concentrarme en mi modo de ver las cosas, que
en lugar de imaginar una situación como única posibilidad, dejar un espacio
abierto a la realidad, no tratar de ajustar la realidad a lo imaginado.
O sea: Detenerme, pensar, razonar, deducir…
Marta – 2025
MORIR PARA VIVIR
Cuando la uva llega al lagar
le espera una muerte segura.
Los granos del racimo
exprimidos
serán más tarde el suave,
aromático,
maravilloso y delicado
Malbec,
que será delicia en las copas.
Beberemos para celebrar
la vida.
Beberemos para alejar las
nostalgias.
Beberemos para
ahuyentarnos el frío.
Beberemos para calmar
nuestra sed.
Celebraremos el fruto sagrado
que la madre tierra nos
prodigó
y el arduo trabajo que los
humanos
con esmero y tesón realizaron.
Vino nuevo, rojo como el rubí,
delicioso.
Insignia del terruño en que habito.
Ana María Muñoz – Enero 2026
Reflexión
La Egoencia
En el pasado cada alma que buscaba a Dios se aislaba del
mundo, yéndose a un claustro como monje, o al desierto a vivir en una pequeña
ermita como anacoreta.
Posteriormente se seguía a un maestro. Todo aspirante a
encontrar a Dios buscaba un camino, que era guiado por un Maestro. Este Maestro
era seguidor de una corriente religiosa, confucionismo, budismo, judaísmo,
cristianismo, islamismo, etc. Se crearon barreras de separatividad, invisibles
a simple vista, pero más duras que si fueran de acero, afectando a países y
comunidades.
Mas en todas las corrientes espirituales ha habido y hay
quienes se desenvuelven espiritualmente. Quienes ayudan, curan, cuidan, enseñan
y bendicen. Y quienes renuncian a sí mismos en bien de la Humanidad.
Almas santas, definitivamente.
Ahora, en este cambio de era, de paradigma ¿Cómo vivimos
la Egoencia?
Con tan grande fuente de amor, con todo el corazón, vivir
en paz, ayudar al de al lado, trabajar en equipo sin competir, bendecir a
quienes nos rodean.
Amar sin barreras.
¿Por qué ahora?
Porque ahora es el momento. Hemos dado saltos en el juego
de la rayuela, estamos a un salto de alcanzar el último estadio, que no
es rectangular sino un semicírculo, “el cielo” le llamamos, que ciertamente es
un salto al vacío desconocido, que no es doloroso sino un cielo de nubes
blandas, fluidas, amorosas…
Y de allí podemos regresar a compartir lo experimentado:
convivir en paz, con otros, y uniendo mi pensamientos con mi sentir y mi hacer.
Asunción - 03/12/25
-
Reconocerme
Buscaba nuevo departamento. El agente
inmobiliario me mostraba uno tan antiguo como yo. Y basaba las bondades del
mismo diciendo: “Para el Sur, a dos cuadras hay una farmacia, otra para el Este
una a cuadra y media, una más para el Norte a tres cuadras y para el Oeste a
cuatro cuadras otra que atiende las 24 horas. ¡Ah, -agregó- y el vecino de
al lado en dos meses se recibe de médico”
Fue el preciso momento que asumí mi llegada a
la tercera edad.
Asumi - 2021
A veces el pensamiento
Nos lleva a campos de sueños,
Nos hace sentir pequeños
En la inmensa creación,
Pero igual en la partida
Jamás dejar de soñar.
La vida habrá de bogar
Por aguas desconocidas
Hasta encallar en la orilla
De ese sueño que me empuja
El norte marcó la aguja
La brújula de mi ensueño,
Convirtiéndome en el dueño
De mi más bello existir
Amar la vida, los sueños
Y dar y amar sin medir.
Alberto Coronel -2025
Microrrelato CALOR Un verano luminoso una lagartija se doraba la piel recostada en la arena de los medanos. Tuve q...