sábado, 31 de enero de 2026

 





                            ¿Dónde estaré cuando ya no esté?

                        ¿Dónde estaré cuando yo no esté?



viernes, 30 de enero de 2026

 

La consigna que más me impactó.

 

Me gustó mucho el tema “Mujeres sin voz”

 

Lo trabajamos en marzo, el mes de la mujer. En la consigna presentamos seis dibujos de rostros femeninos tomados de una revista dirigida a las mujeres, de Mayo de 1959. Todas lucían sombreros de moda, tenían hermosos ojos, pero no les habían dibujado boca, por lo tanto no podrían hablar, pero ahora, visto en este nuevo modelo de sociedad, nos dicen mucho.

En esos años la mujer tenía muy reducido los espacios que podía ocupar en la sociedad. Los movimientos feministas tenían menos peso que las costumbres y hábitos sociales.

No era habitual que la mujer condujera automóviles, y aunque lo hiciera, cuando viajaba con un hombre era él quien conducía mientras ella ocupaba el lugar de acompañante aunque el vehículo fuera de su propiedad.

Además era habitual que cuando una mujer iba al volante los hombres le hacían chistes como “Andá a cocinar” dando por sentado que era ignorante en dicho tema.

Esto como ejemplo, pues en todos los ámbitos, ya fuera científico, político, económico o social esa mentalidad era una barrera a superar, que poco a poco ha ido cambiando.

Y llego a la conclusión que eso está guardado en mi inconsciente pues hice en ese momento, Marzo de 2025, una dura poesía titulada “Mujeres sin voz” que fue publicada en el blog de nuestro taller de escritura el 9/5/25.

Esa ha sido una de las consignas más movilizadoras de este año.

                                               Asunción Ibáñez - 2025



 

jueves, 29 de enero de 2026

 


A veces quiero estar solo

Pero nunca lo he logrado,

Porque todo en derredor

Me recuerda que estoy vivo,

Todo se mueve, festivo,

Como el entretejido

Gozoso del despertar,

Y en las fauces voy a dar

De todo lo creativo.

El sol fluye en mi ventana

Con sus rayos de energía,

Y antes de que nazca el día

El ave suelta su canto,

El aroma de los campos,

El trigo recién cegado,

Llenan vasijas de encanto

Ni conocen alambrados.

La vida es libre en pausado.

La brisa posa en la piel

Mil susurros anhelados,

Los sentidos se agudizan

En busca de sensaciones,

Y por todos los rincones

La vida muestra su encanto.

Se oye a lo lejos el canto

Del labrador trajinado.

Por más que busco quietud

Tiene distintas ofrendas,

Diferentes vestimentas,

Todo sucede a mi lado.

 

Alberto Coronel – 2025



miércoles, 28 de enero de 2026

 

 

CUANDO AVANZA Y ARRASA

Los poemas de amor a menudo utilizan la metáfora del fuego para enfatizar la magnitud del enamoramiento, es una práctica que conocemos desde siempre. Algo como decir: “El fuego de tu amor arde sin control en mi pecho atormentado”

Ahora que el fuego ha arrasado gran parte de la Patagonia argentina y chilena pienso en la profundidad de las palabras y en el sentido de lo que decimos.

No puedo imaginar el dolor de los que han perdido sus casas y sus pertenencias entre humo y llamas. Mucho menos puedo llegar a sentir lo que están sufriendo las familias que perdieron a sus seres queridos (en Chile los fallecidos son como diecisiete) a los que no encuentran sus mascotas que son sus compañeros y a veces sus guardianes.

Ver por la pantalla del televisor el Parque Nacional los Alerces arrasado, con sus árboles milenarios ardiendo en éste fuego que nada deja en pie, fue un gran dolor en mi corazón.

Tanta belleza destruida en pocos días, belleza que tiene miles de años y que seguramente no será restaurada o al menos no volveremos a ver. Pasarán varias generaciones para observar erguidos esos majestuosos y altaneros Alerces, eso contando con la esperanza que esas tierras no sean reducidas a complejos turísticos internacionales.

Hace muchos años que nuestra Patagonia es objeto de deseo de potencias extranjeras, ya en el año 1919 aparecían en los principales diarios de Europa y Estados Unidos, artículos editoriales comentando las bondades y beneficios de esas benditas tierras que por orden y gracia del universo nos pertenecen.

En éste momento más de 300.000 hectáreas de tierras de frontera pertenecen a varios ciudadanos extranjeros, las que incluyen ríos y lagos, lo cual está prohibido por la ley de la República Argentina y pese a los reclamos e intimaciones judiciales, nada cambia.

Sueño volver a visitar mi amada Patagonia, sueño que el fuego no la siga destruyendo, sueño que no sea vendida o regalada a potencias foráneas, yo siempre sueño.

Sueño que el amor florezca como un silbo apacible o una música suave de paz y no como un fuego voraz que solo deja desolación y muerte.

Ana María Muñoz -2026

 

 

martes, 27 de enero de 2026

 

Poema

 

Tierra yerma

 

Como el desnudo suelo bajo sus pies

está su yermo corazón latiendo por si acaso

¿Dónde está ese fresco rocío de la mañana

que le donaba algo de vida a la brizna?

En su pecho, agrietado por tantas ausencias,

clama por antiguos abrazos y palabras tiernas.

Nada brota allí, las hierbas no se animan,

la vida está latente a la espera de un milagro.

Los vientos transcurren sin obstáculos que se lo impidan,

inexorables como el tiempo que corre en los relojes.

No les importa el vacío de un interminable duelo,

así como la tierra cuarteada anhelando ruega por

la bendición de una larga y piadosa llovizna

para que le dé vida a un modesto hilo de agua

que aliente en su recorrido imprescindibles esperanzas.

Así espera su yermo corazón sediento por tantas sedes

el urgente consuelo de todas las lágrimas retenidas.

 

Nela Bodoc - 15 de enero de 2026

 

 

lunes, 26 de enero de 2026

 

Dialogo

 

                                               La mujer vacía.

El teléfono vibró en mi bolsillo, era mi madre.

Hola mamá ¿Qué pasó que me llamas a esta hora? ¿Estás en el club con tu juego de cartas?

No, querida, es para pedirte que me acompañes a un velorio, murió mi prima Sara, y no quiero ir sola –me contestó.

Pasé a buscarla y me indicó que fuésemos al cementerio del Este, donde era velada. Un prolongado silencio nos envolvió. Pensé que quizás si buscaba algún tema para hablar mi mamá recuperaría su modo habitual, así que comencé con una pregunta, aunque yo sabía la respuesta. ¿Tu prima Sara es la que nunca se casó? –Mamá indicó un sí con su cabeza, y continué- ¿La que vivía sola, y que últimamente no quería viajar ni ir al cine? ¿A la que tus otras primas le tienen mucha lástima?

Sí, la misma. Sabes, me avisaron esta mañana temprano, y pensé que la pobre no tenía familia, que estaba sola. Y recordé la última vez que hablé con ella, le pregunté si no se sentía mal de terminar así, en un geriátrico, sin hijos, sin nietos, sin amigos. Ella se rio a carcajadas, “Sabes, me dijo,  he elegido mi vida cada día, trabajado en lo que me gustaba, amado a mis hermanos y sobrinos sin distinción, y cuando era necesario reformular mi vida; estoy en un hogar conviviendo con cuarenta y tres personas, todas amigas. Comemos juntas, vemos televisión, hacemos ejercicios, cantamos en un coro, y hasta dibujamos y tejemos mientras conversamos. Además está todo el personal, los terapeutas, los profesores y dos gatitos que tenemos como mascotas. Y la psicóloga me ha incentivado para que escriba mis memorias, a mí me da risa, pero ella dice que es interesante, que le puede servir a otra persona.”

Cuando dijo eso último no pude menos que reírme. ¿Y cómo la va a titular? ¿La mujer vacía?

No te rías –dijo mi madre muy seria- ella fue una rebelde. Nunca se ajustó a los mandatos de la sociedad ni de la familia. En la escuela, si alguien se burlaba recibía su merecido. En la secundaria uno o dos profesores fueron increpados por ella por no ajustarse a los planes establecidos, en la universidad llegó a exigirle a una mesa de examen que le siguieran preguntando, pues ella había ido por un diez. Hasta se enfrentaba con algún funcionario autoritario cuando tenía que defender sus derechos. Cuando comenzó a trabajar, uno de sus jefes le increpó a voz en cuello por un error, no dijo nada, lo aceptó, lo subsanó y a fin de mes dejó su renuncia sobre el escritorio de ese señor, quien le preguntó por qué lo hacía, le contestó que por ese suceso, él juró que nunca más lo haría, pero dijo “No, me faltó el respeto y volverá a hacerlo” y se fue.

¿Y por qué nunca se casó? -Pregunté.

En esa época los hombres querían mujeres sumisas y obedientes, que aceptaran vestir a la moda y supieran llevar la economía del hogar y los trabajos domésticos, había un dicho que pretendía ser gracioso que decía: “A los hombres les gustan las mujeres con el cabello largo y las ideas cortas”. Sara aseguraba que ellos necesitaban muñecas que embellecieran a la pareja  para lo que ella no estaba dispuesta. No tenía inconvenientes de ir a arar con el tractor los fines de semana para ayudar a su padre, de preferir los círculos masculinos de conversación en las reuniones y discutir sobre cualquier tema, de tener amigas y amigos sin importar su edad, su nivel social ni su religión. Amaba a todo el mundo, especialmente a los niños y niñas, y cuando alguien le preguntaba por qué no tenía los suyos propios, divertida aseguraba que los ajenos “se devuelven  cuando se portaban mal”. Yo le tenía una sana envidia al verla dueña de su vida.

Y murió sola – agregué con pena.

No, murió rodeada de personas que la querían. Su fin era inevitable, los médicos pensaban que su trance sería doloroso, pero no fue así, lentamente se fue apagando, mientras todos en el geriátrico rezaban por ella. Tanto fue que una enfermera la auscultó para saber si ya había partido, su rostro luce en paz, con una serena belleza. Eso me contó la directora del hogar cuando me llamó esta mañana.

Hacía un buen rato que habíamos llegado y aun no bajábamos del auto. Después de un largo silencio saqué mi cinturón de seguridad y bajé con una sensación desconocida que quizás sea “sana envidia”.

 

                                                                              Asunción Ibáñez – 2026

 

 

 

jueves, 22 de enero de 2026

 

ANSIEDAD

 

Cuando la luz del día entró por la ventana, Juana salió de su cama con prisa. Sus movimientos eran lentos debido a su avanzada artrosis; pero hoy era diferente. Estaba ansiosa, desde que leyó el mensaje en su teléfono, su vida rutinaria había quedado atrás, ahora era un torbellino.

Hacía mucho tiempo que vivía sola en su pequeña cabaña a las afueras del pueblo, tranquila y sin esperar nada especial para su vida.

Pero hoy llegaría la hija, su única hija, ausente durante años, y ese era un suceso tan inesperado como desconcertante. Sin previo aviso, llamada telefónica, carta o telegrama, solo el escueto mensaje de la noche anterior: “Espérame mañana al mediodía. Voy en ómnibus” Lo había leído tantas veces, tratando de ordenar sus confusos pensamientos, no recordaba cuando fue que se marchó diciendo que jamás volvería a verla. Desde pequeña fue una niña rebelde y altanera. Muy estudiosa, eso sí.

Difícil guiarla en su adolescencia, ella siempre tenía la razón en todo.

Mientras se vestía con su mejor ropa, y se calzaba los zapatos de los días domingos, iba ordenando la casa y pensando cómo sería el encuentro. Miraba el reloj a cada momento; la ansiedad se había transformado en temor. Conocía muy bien a su hija, con su carácter fuerte y un corazón duro como piedra.

Salió con tiempo hacia la terminal de ómnibus, conducía con calma su viejo auto, eran pocos kilómetros y la ruta estaba despejada.

Cuando vio llegar el inmenso vehículo se quedó inmóvil, las manos empapadas de sudor. Los pasajeros comenzaron a descender, su mirada estaba fija en la puerta, su hija no aparecía.

De pronto, unos niños corrieron hacia ella gritando: -¡Abuela, abuelita! -En eso sintió una mano sobre su hombro y una voz que le decía: -¿Cómo estás mamá?

Su mente confundida no lograba entender qué estaba pasando, ella esperaba una muchacha joven y altiva, no una señora con dos criaturas.

Tardó en reaccionar ¿Pero usted quién es? -Me parece que está confundida-

-Madre, soy tu hija- dijo la mujer con la voz quebrada por la emoción.

Fue difícil reconocerla, su hija convertida en una hermosa mujer, madre de esos lindos y traviesos muchachitos que corrían a su alrededor y tironeaban su vestido.

-Mamá, te quiero y te he extrañado mucho, ojalá me puedas perdonar algún día por todo lo que has sufrido con mi comportamiento caprichoso. ¿Viniste sola?-¿Dónde está papá?- preguntó mirando hacia todos lados ansiosa.

-Hija querida que alegría me das con tu regreso, tu padre siempre te esperó; pero ya no está para celebrar que volviste, hace tiempo que la enfermedad se lo llevó de mi lado.

El silencio y el dolor de la mujer se fundieron en un llanto desesperado de culpa y remordimiento, ya no podría estrechar las manos de su padre como soñaba.

El abrazo de madre e hija fue largo y húmedo de lágrimas guardadas durante largos años.

-Nada que perdonar, nada que reprochar, la vida está por delante y es para ser felices, sonreír y disfrutar- dijo Juana con una voz joven y llena de esperanza.

Los niños llenaron la casa de alegría, gritos y felicidad.

 

Ana María Muñoz – 2025

 

 

miércoles, 21 de enero de 2026

 


Elevo mi vista al cielo

Buscando hallar lo profundo,

Y luego desciendo al suelo

En lo común de este mundo.

Me refugio en el silencio

Veraz comunicador,

Emito palabras justas

Bajo el manto del amor.

Estoy deseando ese tiempo

Para conversar conmigo,

Me deshago de abrigos

Me muestro ante Ti como estoy.

Aguardo tus bendiciones

Cada mañana, Señor.

Fortalezco mi esperanza

Con la energía del sol.

He de respetar mis tiempos,

Preciso su claridad,

Y la busco por las noches

En la inmensa oscuridad.

Te verás solo esta noche,

Dijo el maestro al pupilo

Y se alejó unos pasos.

Cerca de él, la noche en vilo.

Es tiempo de descansar,

Profundizar lo que siento,

Aromas de otros lugares

Traen las ondas del viento.

Lo que fue, ya fue y pasó,

Es pensamiento de sabios,

Solo el agua pura y fresca

Quita la sed de los labios.

Estoy de frente al abismo

Con sus fauces ancestrales,

Veo abajo el sufrimiento,

Arriba oportunidades.

No se precisa ser sabio

Pa' tomar la decisión,

Solo un silencio profundo

Escuchando el corazón.

Y bien, el tiempo me dice

Que ya debo regresar,

Con la calma en la mañana

Cuando empecé a caminar.

He vivido, he amado,

Y la flor pude admirar,

Me embriagó su dulce aroma

En un nuevo despertar.

 

Alberto Coronel - 2026



martes, 20 de enero de 2026

 

 

LA EMOCIÓN DE ESTE AÑO

Este año, Matías, mi nieto mayor, partió a otro plano, nos dejó de repente, sin aviso, sin decir adiós.

Se fue solo, quedé sola, en las garras del dolor. Las flores dando en la cara, todo lo demás locura, triste locura sin alma.

“Quédate, quédate conmigo” le rogué entre lágrimas. Pero ya era tarde; la luz de sus ojos color caramelo se había apagado.

Hubo un silencio inquieto en la casa, un inseguro silencio de casa despoblada.

Ya tierra y cal nos separan y hasta el fin de mis días, así será siempre. Evocaré su sonrisa, sus palabras tan escuetas y su andar de muchachito joven.

Con el tiempo recobraré mi natural destino sencillo y tranquilo con una mesa puesta para mí sola, sin un rostro familiar; y vino a mí la poesía de Miguel Hernández:

Yo quiere ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas,

compañero del alma tan temprano

 

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de tantas cosas,

compañero del alma, compañero.

 

Clara Molina – 2025

 

lunes, 19 de enero de 2026

 


Sueños cumplidos

Creo que todos hemos experimentado la auto compasión, puesto que las demás personas “saben” lo que es mejor para nosotros, cómo podemos vivir mejor, disfrutar de la vida, o de todo lo que nos hemos perdido. Este es un punto de vista desde los gustos y juicios del observador pero ¿Qué hay desde el punto de vista del observado?

Participo en un taller de escritura y la consigna era escribir sobre un sueño de la infancia, si lo habíamos logrado o si aún restaba abocarse a cumplirlo. Escribí sobre mi sueño: quería ser maestra y escritora, las circunstancias postergaron esos deseos pero, ya llegando a la altura de la vida en que los recuerdos son mayores que los proyectos, me doy cuenta que ambos fueron cumplidos acabadamente, no por los carriles normales, sino por cómo los he vivido.

Cuando tocó mi turno de leer mi trabajo, en un momento levanté la vista de mi lectura y vi en las caras de algunas de mis compañeras una gran pena, lástima genuina por mi fracaso. Al terminar mi lectura expliqué que no lo viví como fracaso, sino como desafío, y alguien murmuró: “Eso es lo que vos querés creer”

Y sí, debe ser lo que elijo creer, de no ser así ¿habría alguna diferencia? Sí, seguramente en lugar de sentirme agradecida me sentiría una víctima de la crueldad de las circunstancias.

                                                                              Asunción – 2023



 

 

viernes, 16 de enero de 2026

 


Despierto en mí el retoño

Que nació hace muchos años,

Cada día un peldaño

Me recuerda que estoy vivo,

Y no es sentimiento esquivo

Porque no existe el retiro

De aquel que quiere vivir,

Y me remito a seguir

En la paz de los que quieren

Que paso a paso supere

Y no ser el que fui ayer.

Señor, prosigo mi paso

Día a día, como puedo

Y disfruto en mis quedos

De mis lucidos momentos,

Lo diferente es propenso

Al mesturar mi saber

Con el que sigue de a pie,

Conversar con el que vuela,

Verme entero me consuela,

Saber que he sentido bien,

Amarme y amar la vida

Hoy camino sin correr.

 

Alberto Coronel – 2025

 

 

jueves, 15 de enero de 2026

 


         


              A veces los recuerdos van perdiendo sus aristas

            y se vuelven más amigables.

            En la noche los recuerdos danzan en una ronda de sueño, 

            mientras renuevo en mí la imagen humana recreada.




            

miércoles, 14 de enero de 2026

 

Reflexión

 

“AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”

Surgió la pregunta ¿ME AMO A MÍ MISMA?

Una escritora dijo “siempre hay algo por lo cual estar gozoso, si mantienes tus ojos y tu corazón bien abierto, para que puedas disfrutar de todas las pequeñas alegrías a tu alrededor”

Entonces me pregunto ¿Cuándo no estoy gozosa es porque mis ojos o mi corazón están sin amor, cerrados a lo que la vida me ofrece?

Yo no disfruto de todas las conversaciones familiares, me cansan, me parecen repetitivas y cierro los oídos o mi mente y no las escucho aunque ponga cara de estar interesada; pero hay gente que se da cuenta y enoja conmigo porque captan mi desinterés y eso puede causar una discusión, un disgusto, una tensión en mi pecho que me susurra: “eso no es amor”

Me enojo conmigo misma. No quiero tener de espejo la imagen de una mujer cansada y triste.

Cansada estoy, cansada de ausencias y de lágrimas, por eso cada mañana ruego y le digo “Madre Santa necesito tu ayuda para cantar y sonreír”, y como Ella me escucha; cuando salgo de mi casa ya siento alegría y encuentro que esa alegría es contagiosa y se irradia y la acerco a la vida de los demás. Creo que así el espíritu se esparce.

Sé que no puedo hablar de todo lo que mi alma quiere y hago silencio, atenta a quien tengo enfrente.

Con música de pájaros y fuentes podría ser feliz, pero no los tengo.

Por eso siento que mi vida se balancea entre amor, alegría, tristezas, cantos y susurros de mis nietos que dicen “te quiero”.

 

Clara Molina – 2025

 

 

martes, 13 de enero de 2026

 


NUNCA ME DEJES…PAZ

 

Paz siempre presente, dulce música que acompaña mi vida, te siento tan mía, tan cómplice, meces mis pensamientos cual madre mece, de su niño, la cuna.

Vienes a mí cuando las tribulaciones de esta vida me agitan como olas bravas del mar; cuando, presa del insomnio, la incertidumbre me arrastra como caracola en la arena y me calmas como brisa suave y serena.

Cuando la noche me abraza y me muestra sus sombras, enseguida me rescatas como caricia amante y certera.

Es verdad que a su presencia siempre se apela. Las tormentas nos la arrebatan, pero ella siempre regresa. El bullicio de la gente a veces la altera, más ella resurge cuando escondida se encuentra. Cuando el peso de alguna tristeza dibuja la niebla y caminas a tientas, ella te alumbra y avanzas con fe y confianza.

Quédate a mi lado, sabia consejera; aléjame con fuerza de esas tormentas; paséame en ese oasis de aire y luz eternos, hasta que mi corazón lata, sosegado y pleno.

 

Elisa Alzérreca – 11 de Enero 2026

 

 

lunes, 12 de enero de 2026

 


                                        Pensar, razonar, deducir…

De los cincuenta y dos domingos que tiene un año calendario, nos reunimos el pequeño grupo de familia que vivimos en esta ciudad no menos de cincuenta.

Ayer no fue una excepción. Tomando un café a la sombra del parral con la idea  de sentir menos calor, y como siempre tratando de que todos participemos con el espíritu de estar juntos, ya que nuestras etapas de vida son: dos tercera edad (una soy yo), tres entre 50 y 60, y tres jóvenes menores de 25; una de ellas es quien siempre propone algún juego para divertirnos.

Primero jugamos al “Impostor”, y con dos rondas caímos en el desinterés. Entonces propuso “¿Quién soy?”, ese juego que cada uno escribe el nombre de un personaje y lo pasa al que está a su izquierda, que lo pega en su frente sin haberlo leído y haciendo preguntas trata de llegar a adivinar quién es su personaje. Pues yo no llegué nunca.

Pensé que mi personaje era algún actor o político, ya que supe que era hombre. Pero hasta ahí llegó mi deducción. Grande fue mi desilusión cuando despegué mi rótulo y leí: PAPÁ NOEL.

De regreso a casa, repasando la hermosa experiencia del día, me di cuenta que yo me aferré a una idea: que me había tocado un personaje histórico y conflictivo ¿Por qué pensé eso? ¿Por qué no me detuve a pensar que quien lo había propuesto era una jovencita enamorada de la música que practica danza y comedia musical? Eso habría simplificado la imagen de mi personaje, en lugar de devanarme los sesos en buscar uno que se ajustara a mi idea.

Ahora debo concentrarme en mi modo de ver las cosas, que en lugar de imaginar una situación como única posibilidad, dejar un espacio abierto a la realidad, no tratar de ajustar la realidad a lo imaginado.

O sea: Detenerme, pensar, razonar, deducir…

                                                                       Marta – 2025



 

 

 

 

 

viernes, 9 de enero de 2026

 





                                        Luz, color, meditación que la naturaleza nos ofrenda.





miércoles, 7 de enero de 2026

 

 

MORIR PARA VIVIR

Cuando la uva llega al lagar

le espera una muerte segura.

 

Los granos del racimo

exprimidos

serán más tarde el suave,

aromático,

maravilloso y delicado

Malbec,

que será delicia en las copas.

 

Beberemos para celebrar

la vida.

Beberemos para alejar las

nostalgias.

Beberemos para

ahuyentarnos el frío.

Beberemos para calmar

 nuestra sed.

 

Celebraremos el fruto sagrado

que la madre tierra nos

prodigó

y el arduo trabajo que los

humanos

con esmero y tesón  realizaron.

 

Vino nuevo, rojo como el rubí,

delicioso.

Insignia del terruño en que habito.

                Ana María Muñoz – Enero 2026



martes, 6 de enero de 2026

 

Reflexión

 

                                                       La Egoencia

En el pasado cada alma que buscaba a Dios se aislaba del mundo, yéndose a un claustro como monje, o al desierto a vivir en una pequeña ermita como anacoreta.

Posteriormente se seguía a un maestro. Todo aspirante a encontrar a Dios buscaba un camino, que era guiado por un Maestro. Este Maestro era seguidor de una corriente religiosa, confucionismo, budismo, judaísmo, cristianismo, islamismo, etc. Se crearon barreras de separatividad, invisibles a simple vista, pero más duras que si fueran de acero, afectando a países y comunidades.

Mas en todas las corrientes espirituales ha habido y hay quienes se desenvuelven espiritualmente. Quienes ayudan, curan, cuidan, enseñan y bendicen. Y quienes renuncian a sí mismos en bien de la Humanidad.

Almas santas, definitivamente.

Ahora, en este cambio de era, de paradigma ¿Cómo vivimos la Egoencia?

Con tan grande fuente de amor, con todo el corazón, vivir en paz, ayudar al de al lado, trabajar en equipo sin competir, bendecir a quienes nos rodean.

Amar sin barreras.

¿Por qué ahora?

Porque ahora es el momento. Hemos dado saltos en el juego de la rayuela, estamos a un salto de alcanzar el último estadio, que no es rectangular sino un semicírculo, “el cielo” le llamamos, que ciertamente es un salto al vacío desconocido, que no es doloroso sino un cielo de nubes blandas, fluidas, amorosas…

Y de allí podemos regresar a compartir lo experimentado: convivir en paz, con otros, y uniendo mi pensamientos con mi sentir y mi hacer.

                                         Asunción - 03/12/25 -



lunes, 5 de enero de 2026

 


                                                        Reconocerme

Buscaba nuevo departamento. El agente inmobiliario me mostraba uno tan antiguo como yo. Y basaba las bondades del mismo diciendo: “Para el Sur, a dos cuadras hay una farmacia, otra para el Este una a cuadra y media, una más para el Norte a tres cuadras y para el Oeste a cuatro cuadras otra que atiende las 24 horas. ¡Ah, -agregó- y el vecino de al lado en dos meses se recibe de médico”

Fue el preciso momento que asumí mi llegada a la tercera edad.

Asumi - 2021




viernes, 2 de enero de 2026

 

A veces el pensamiento

Nos lleva a campos de sueños,

Nos hace sentir pequeños

En la inmensa creación,

Pero igual en la partida

Jamás dejar de soñar.

La vida habrá de bogar

Por aguas desconocidas

Hasta encallar en la orilla

De ese sueño que me empuja

El norte marcó la aguja

La brújula de mi ensueño,

Convirtiéndome en el dueño

De mi más bello existir

Amar la vida, los sueños

Y dar y amar sin medir.

 

Alberto Coronel -2025

 

 

  Microrrelato                 CALOR Un verano luminoso una lagartija se doraba la piel recostada en la arena de los medanos. Tuve q...