viernes, 8 de abril de 2022

 

Metáforas

 

 

A tiempo

 

El niño iba aferrado a la mano de su hermana como los zarcillos del parral de su patio.

Estaba atemorizado por la tormenta que se avecinaba. Los truenos parecían cientos de carros tirados por oscuros caballos, atravesando el cielo.

El pobrecito estaba más asustado que un gato que se refugia de una lluvia torrencial. Venían de hacer las compras que se les habían encomendado, más cargados que carrito de supermercado a principio de mes.

La madre los esperaba, vigilante e impaciente, parada en la puerta como guardia de palacio. Es brava. Los tiene cortitos como esperanza de pobre.

Por suerte, llegaron justo a tiempo pues se descargó el agua con la furia del diluvio universal.

 

Nela Bodoc - 2021



jueves, 7 de abril de 2022

 


                                                                    Reclamo


“El granjero de una granja ecológica se ha demorado en sus tareas. Sus animales se han arrimado a buscarlo. Fue increíble porque todos supieron dónde buscarlo, estaba en su casa cercana, donde desayunaba con su nieto.

Una vaca joven, de manchas marrones, como denunciando el suceso, empujó la columna de la entrada, obligando al granjero a salir corriendo.

Desde entonces, el granjero se hace responsable, alimentando puntualmente a los habitantes de tan inusual granja.


                                                Gabriela Medawar - 2022



miércoles, 6 de abril de 2022

 

 

Despertar

 

                Veo el cielo azul por la ventana

                Inundado por el sol de la mañana,

                Y veo pasearse nubes blancas,

                Como gasas desplegadas.

                Entonces me lleno de alegría

                Y abro las ventanas de mi alma

                Para llenarme del sol de la mañana.

 

        María del Carmen Medina - 2022

martes, 5 de abril de 2022

                            


                                    Las sombras caminaban su dolor y un manto

                    de tristeza cubría su sonrisa.

                                                                                           Ana María Muñoz


 

Mi otro yo

                                                   ¿DIVINA U ODIOSA ?


Ella se desvivía en saludos, besos, abrazos. Por dentro un eco repetía “¡Qué plomo! ¿Otra vez por acá?”

Ella se esmeraba en dulces y extravagantes agradecimientos. Por detrás, su cuerpo decía “¡Qué asco! ¡Repugnante!”

Ella se extenuaba en atenciones y favores. Por abajo circulaban los “ufas” y los “qué cargosos!”.

Ella se miró al espejo, y el espejo (silenciosamente) le devolvió: ¡Odiosa!


                                                                                    ADRIANA BRESCIA - 2022

lunes, 4 de abril de 2022

 

Discernimiento

 

Discernir es una de las necesidades imperiosas de nuestra época.

Vivimos en una sociedad que nos satura diariamente de mensajes, no siempre bien fundamentados, ni investigados, ni actualizados, y en algunos casos no son verdaderos.

La publicidad nos induce a juzgar un producto y respondemos automáticamente considerando que es bueno para nosotros lo que solo responde a intereses ajenos, acudiendo, en ocasiones, como autómatas a ese “llamado” sin detenernos a discernir.

“Distinguir por medio del intelecto una cosa de otra o varias cosas entre ellas” dice el diccionario, por lo tanto, debiéramos evaluar los pro y los contra antes de cada decisión, por ejemplo, antes de realizar una compra importante, o antes de comprometerme a hacernos cargo de algo que implique responsabilidad o tiempo de nuestra parte parte.

Al planificar el día, la semana, el mes y el año ¿Contemplamos espacios para disfrutar de la familia y los amigos, el descanso, la lectura y la información, y sobre todo el ejercicio físico? Es respetar nuestro equilibrio emocional y nuestra salud mental.

Discernir es priorizar un orden en nuestro modo de vivir, lograr metodizar nuestros días.

 

Iris Nelly - 2018

 

 

viernes, 1 de abril de 2022

 

                                                                Presentimiento

 

Comencé a relajarme cuando el avión  ya carreteaba por la pista. Al fin despegaríamos después de tanta tensión en el trasbordo y de los trámites. Busqué mi anteojera y mis tapones para los oídos para prepararme a dormir una buena siesta, que creía merecer.

En ese momento me estremeció una serie de gritos histéricos de una anciana en la fila de al lado, que al parecer viajaba sola, y que la proximidad de las azafatas que acudieron en su ayuda parecía alterarla aún más -¡Quiero bajarme! ¡No quiero seguir aquí! ¡Por favor, déjenme bajar!- tanto escándalo se desató que el despegue fue abortado y regresamos, con la mirada severa y descalificadora de todo el pasaje y el notable disgusto de la tripulación.

Cumplimentado el trámite del descenso de la pasajera, los motores volvieron a subir su aceleración pero ¿Serían mis oídos o no sonaban igual?

Nuevamente bajó la aceleración, y el capitán comunicó por altavoz que en media hora despegaríamos. Media hora después, nos pidieron que descendiéramos pues había un “pequeño” inconveniente técnico que pronto corregirían.

Dos horas después nos informaron que partiríamos en otra nave de la misma compañía, pues el inconveniente no había sido solucionado.

Nos dirigimos en silencio hacia el nuevo transporte, creo que todos orábamos por aquella desconocida que tal vez presintió y que quizás nos salvó la vida a más de trescientas personas.

                                                              

                                                                                              Asumi - 2022



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