jueves, 31 de octubre de 2024

 


ACERCA DEL TALLER

Varios años han pasado desde el día que una amiga me propuso participar en un taller de escritura.

El mundo estaba atravesando conmocionado una pandemia y nosotros, sus habitantes recluidos en casa, aislados de nuestros afectos.

Así fue que conocí EL LÁPIZ CREATIVO, que me ayudó a superar muchos momentos de angustia y temor.

Empecé siendo poeta, a la fecha soy, además, narradora. Tantas formas de decir he aprendido, que hasta me he atrevido a escribir algo para las niñeces, lo que a mi entender es lo más difícil dentro de todas las formas de literatura.

Cada jueves a las 18:30 me siento frente a la computadora a esperar que comience el encuentro.

Gracias taller Lápiz Creativo por aceptarme, gracias a las coordinadoras de este espacio por los desafíos que nos acercan.

Gracias a Dios por la vida, por la memoria y por el don de la palabra que vuela libre buscando lectores donde sea que estén.

                                                               Ana María Muñoz - 2024



miércoles, 30 de octubre de 2024

                                                     


                                                        Las apariencias

 

En la década de 1960 vivía en San Rafael, Mendoza, y trabajaba como contable en una tienda de ropas y telas de ocho a doce y de dieciséis a veinte, y a las veinte quince ingresaba al colegio secundario al que asistía y permanecía hasta las cero y treinta, y al salir allí, en la puerta y durante los seis años que duró mi cursado, esperaba mi padre para acompañarme a pie y conversando hasta llegar a casa, donde mi madre, que ya estaba acostada, me había dejado lista una cena calentita y sabrosa.

Un día se presentó una necesidad en mi trabajo: alguien tendría que ir hasta General Alvear, distante a 257 kilómetros a cobrar un cheque en un banco. No era difícil pues el ómnibus tenía parada en la misma puerta del banco, así que el proyecto era ir yo, estudiar lo posible para un examen que tenía esa noche y regresar en el siguiente colectivo, del que tenía pasaje de ida y de vuelta, dos horas después de la llegada, tiempo de sobra para cobrar un cheque.

Descendí frente al banco, entré y en unos segundos tenía el dinero, y faltaban dos horas, por lo que decidí dar unas vueltas para conocer algo de la ciudad a la que no había ido anteriormente. Luego entré a un café y posteriormente decidí que al primer transeúnte que viera le preguntaría dónde quedaba la terminal de ómnibus,

Fui seleccionando a los ocasionales caminantes, este no porque es muy chico y quizás no sepa, este no porque es muy anciano y quizás sea sordo, este no porque tenía rasgos asiáticos y tal vez no hablara español, en ese departamento había una gran colonia japonesa, como las había de otras nacionalidades, así que cuando ya quedaba un tiempo más que prudencial, decidí preguntarle a una persona que me hizo pensar: “Este es de los nuestros, es el que necesito” al ver a un hombre de mediana edad, tez bronceada por el sol, cabello y bigotes renegridos, vistiendo una bombacha criolla con elegantes tablitas que le daban amplitud, botas corrugadas, cinturón de rastra con incrustación de monedas que brillaban al sol, facón a la cintura, saco negro, chambergo gaucho, pañuelo blanco al cuello y poncho plegado sobre uno de sus hombros.

Al preguntarle si podía indicarme dónde quedaba la terminal me hizo repetir dos veces, pero cuando estuvo seguro de haber entendido comenzó a explicarme, de tal modo que yo no le entendía ni una palabra, por lo que le di las gracias para seguir pero él me retenía diciendo, en muy mal español, “No, usted no entender” y volvía sobre su explicación. El buen hombre era ruso.

Supe entonces que las apariencias engañan.

                                                                                              Asunción -2024      

                                          

martes, 29 de octubre de 2024

 

Fantasía

                                

                                                               Botones de oro

 

Anoche me dormí tarde, me había acostado tarde, sin sueño y busqué que  me invadiera el adormecimiento con algunas estrategias sin resultado: leí sin entusiasmo, lo reemplacé por el celular, y a este lo cambié por el televisor al que apagué rato después y quedé cavilando a oscuras. No tengo idea de a qué hora me habré dormido.

Soñé ¿soñé? Que me despertó la reina de las hadas, al menos ella se presentó así, y me dio una tarea, que cuidara las flores de “Diente de león” ¿Quién le habrá puesto ese nombre? Bueno, no sé qué relación tendrá pues se ven tan simples y pacíficas… volviendo a lo que estaba contando, y para esta tarea me nombró hada por un día, dándome los atributos de toda hada que se precie: una varita mágica, un hermoso par de alas y el don de volar.

Tardé un par de horas en adaptarme a esa nueva situación; intenté remontar vuelo y me di unos golpes más o menos considerables que, gracias a la magia no me ocasionaron daños de importancia, hasta que descubrí que no necesitaba volar, bastaba que lo pensara para trasladarme, y lo supe cuando pensé en el espacio verde de un complejo de torres donde cada día al pasar veía sus flores amarillas que se convertían en suaves y frágiles copos de semillas voladoras destacarse entre el pasto.

Llegué justo a tiempo. Estaba el jardinero armado con su máquina cortadora de césped motorizada, y con expresión de “Ahí voy, plantitas inservibles”, por lo que lancé un grito que nadie oyó, extendí mi brazo con la varita mágica empuñada, y el hombre pasó su máquina destructora sobre las indefensas plantitas y ¡Oh, sorpresa! El césped sufría el corte arrojando sus hojitas trituradas al aire, pero los dientes de león permanecieron intactos.

El jardinero, molesto, volvió a pasar y sucedió lo mismo, y luego otra vez, y otra y…

En eso apareció una anciana que le pidió permiso de arrancar una planta de esas, pues ella lo usa para calmar dolencias y “hasta para ensaladas” – dijo.

Ahí comprendí acabadamente la importancia de mi protegida, además en ese momento se terminaba mi tiempo y desperté.

Ahora no sé si fue realmente un sueño, pero sé que esas plantas de bellos botones dorados son amigables, y les sonrío cada vez que las veo, y me parece que ellas me saludan.

 

                                                                              Marta – 2024

 

 

 

lunes, 28 de octubre de 2024

     


                            Buenos días.

                                Amaneció gris el día

                                Y no menos agradable,

                                Se ha calzado bien su talle.

                                Es un día bien de otoño

                                No trajo luces, ni moños,

                                Te arrima  lo que precisas.

                                Para empezar, es la vida,

                                Y tú precisas vivir…

                                El pan del distinto fluir

                                Sabiduría, conciencia,

                                Entrega, vigor,  paciencia,

                                Ingrediente indispensable.

                                Contigo mismo, sé amable

                                Eres amor y eres ciencia.

                                            Alberto Coronel - 2024



viernes, 25 de octubre de 2024

        

      Haiku





 

  

                        Primavera:

                            Ríen las flores

                            llegó la primavera.

                            Lluvia de verdes.

                              

                Ana María Muñoz - 2024

miércoles, 23 de octubre de 2024

 


TALLER LÁPIZ CREATIVO

Un taller “LÁPIZ CREATIVO” me remitió a mi niñez, a recuerdos de mis padres de ensueños y remembranzas confusas.

Todo fue saliendo a la luz, intentando en algunos casos, ser espejo y documento, en otros reflejar el color del otoño o de la primavera.

Sin ser escritora, abordé todos los temas inspirada, quizás por un ángel que me ayuda siempre.

Soy, a veces, la que ayer sabía y ya no sabe. Tengo que crear en el momento y recuerdo los tiempos, la vida que se pone grave y el milagro de escribir y de crear es inmenso: hablar de una flor dorada o de la luna sombría son símbolos que nacen a la luz de este taller.

Estoy feliz cuando escribo, cuando logro una rima o imagino un duende invisible.

También me gusta escuchar a mis compañeras creativas. Todas con el mismo tema, cada una con su estilo; somos una orquesta, cada quien con su nota particular aporta una notación musical distinta de la realidad sonora. Nuestra tierra, nuestra música y la clave de los tiempos se reflejan en nuestros escritos.

Todas somos navegantes en la corriente de las letras hechas palabras, quizás esperando que pase la última barca que nos lleve a un nuevo continente de la creación.

 

                                                         Clara Molina – 2024

 

 

martes, 22 de octubre de 2024

 


UN ATARDECER

El atardecer, ese atardecer.

Un minuto en el ocaso,

el último rayo de sol

que acaricia el horizonte

hasta enmudecer.

 

Atardecer,

en un instante

una idea y un anhelo…

El día y la noche

danzan para un renacer,

recibiendo el descanso

con una brisa tibia,

envolviendo mi tez.

 

Ese atardecer, te descubrí.

Pequeña flor de

amarillo corazón,

corola de pétalos blancos

cual angeladas alas

de una tierra que es su razón.

 

Atardecer. Un atardecer

y una flor.

Todo en conjunción

con la luz que se esfuma

del señor sol.

Apacible, tenue.

Diferente

Así, simpleza y pureza.

Así, silencio y penumbra.

Suaves rayos…

esperanza y calma.

En el universo se siente

ternura y paz.

Creer para ser.

El atardecer, ese atardecer,

transforma la melancolía en fe.

No hay soledad si te acompaña

una flor.

 

Atardecer,

en un instante

una idea y un anhelo…

en una flor que se ilumina

con el último rayo de sol

vibrante.

 

Pétalos que dejan huella

de una compañía

con memoria

de otros tiempos

que se vuelan.

 

El atardecer, ese atardecer,

hoy.

Mañana y siempre

una flor

y el sol.

 

Estela Iris González - Julio 2023

  Cuento fantástico     El monstruo del cerro Atraídos por su fama de ser un lugar con extrañas experiencias, un grupo de amigos dec...